sábado, 30 de enero de 2016

APRENDER A VER A LAS PERSONAS COMO LAS VE DIOS


Por
Carolina Alfaro




Dedicado a todos los que Dios ha utilizado como instrumento 
para mi edificación y sin darse por enterados



Y Jehová respondió a Samuel: 
No mires a su parecer, 
ni a lo grande de su estatura, 
porque yo lo desecho; 
porque Jehová no mira lo que mira el hombre; 
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, 
pero Jehová mira el corazón. 
1ª. Samuel 16:7


Pretender entender como ve Dios a los hombres, parece un acto de arrogancia intelectual de mi parte. Pero..., la Biblia da indicios de lo que demanda y quiere nuestro Creador de nosotros. Por ejemplo, el modo que tiene Dios de elegir personas para utilizarlas en alguna obra en particular.

De hace meses me ocurren; cada vez con más frecuencia en horarios de descanso en el trabajo; hechos llamativos para mí. Por ejemplo: tengo un amigo y mis compañeros me ven conversando con él. Luego, vienen las preguntas: ¿Cómo se llama? ¿Sábes si tiene novia? ¿Me ayudas a ser su pareja? y así, preguntas como estas, en sucesión. Considero que estas chicas lo presumen de buen parecer físico, por tal razón, hacen estas preguntas. Pero ¿por qué no realizan otro tipo de preguntas? Por ejemplo: ¿Cómo es él como persona? ¿Es un buen amigo? Me refiero a preguntas que no se fijen en lo físico sino en el interior de la persona, en su forma de ser. Debo ser sincera: jamás me fijé en su físico.

Que esta persona fuera mi amigo, indudablemente y ahora lo veo así, era parte de un plan, una prueba que Dios había diseñado para mi. A las pocas semanas de tratarlo me sucedió algo que quebrantó mi ánimo. Una persona que no me conocía, me juzgó muy mal poniendo en tela de juicio mi cristianismo. Mi relación personal con Cristo, mi comunión con Dios.

Recuerdo haber llegado una mañana  a mi trabajo, luego de sucedido este lamentable episodio, tan mal anímicamente, que no conseguía desempeñarme en mi trabajo de la mejor manera. En verdad, estaba maltratada. Este nuevo amigo se me acercó y me preguntó que me pasaba. Era obvio que mi estado de ánimo se percibía desde lejos en mi rostro, mis actitudes...

-¿Qué te pasa? No me he dado cuenta que estás mal hasta ahora. ¿Qué sucede? -me preguntó con voz suave. No pude responder. De mis ojos brotaron lágrimas. Mi amigo acusó mi situación ensombreciendo su rostro. Entonces, reponiéndome, le conté una parte de todo lo que sucedía. Me prejuzgaban muy mal por la amistad. 

Mi amigo me tranquilizó. Tomó parte de su tiempo para tranquilizarme. Comenzó a contarme cosas de su vida, sus vivencias, charla formal entremezclada con palabras animadas hasta que, por fin, logre sentir apoyo y tranquilidad. Al día siguiente, ya mucho mejor, me recibió con un saludo y un "bienvenida Carolina". 

Entonces entendí el carácter de algunos seres humanos y el mío propio. Nosotros resolvemos cuestiones con sensaciones, pensamientos y sentimientos y a veces, nos equivocamos y lastimamos. Este varón resultó ser un buen amigo para cuidar, de esos que en verdad se puede confiar y claro, no entremos a discutir si se pueden ser amigos un hombre y una mujer. Para mí lo es y punto. Me gustaría, de ahora en más, que alguna de esas chicas que pensaron y hablaron lo peor de esta amistad, algún día se enfocaran en lo que vale la pena. El interior del ser humano.  Lamentablemente, nos cuesta ver más allá de lo físico de una persona. Observen sino, lo que pasa en Facebook.

Todos nosotros procuramos tener nuestra mejor foto en el perfil. La mejor pose, mirada, sonrisa, arreglos personales; somos así y nos gusta la vanidad y prejuzgar. Pero Dios no mira esas cosas, el mira, lo que otros no ven: los sentimientos del corazón.

Escuche unas palabras muy ciertas hace unos días de mi pastor, “No escojamos con los ojos, sino con la voluntad de Dios”, el mayor fracaso de los matrimonios es ese, que solo escogieron con la vista, nunca se tomaron la molestia en encomendar esa relación a Dios y de preguntarle si es su voluntad para sus vidas.  

Y peor aun si una relación termina y fue solo por lo físico por lo cual se eligió a esa persona como pareja, en verdad se los digo ese pasado pesa grandemente a muchos en su presente, al grado de no permitirles vivir una vida a plenitud con la verdadera compañía idónea. Dios nos deja libre albedrío y si lo dejamos a El fuera de los planes futuros, la paga de ese error es caro, recuerden la paga del pecado es la muerte. 

Elijamos siempre según la voluntad de nuestro Señor para que todo vaya bien en nuestras vidas, debemos orar a Dios poniendo en sus manos nuestra relación que si es su voluntad y sino que lo aleje y corte de raíz esa relación que puede ser dañina y peor aun llegar alejarnos de su presencia.


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