sábado, 28 de febrero de 2015

JONÁS, EL MISIONERO REBELDE




Cuando Dios llama a servir, es inevitable sentir temor

La obra del Señor no es fácil. ¿Imagina que sientas el llamado de  servir entre los Kurdos de Irak o Siria? Allí se libra una guerra a todo o nada entre kurdos y asesinos del Califato Islámico, Isis o Daesh. Estos fanáticos violan, torturan, crucifican, empalan, roban niñas y las venden como esclavas, deguellan a todos los enemigos, procuran imponer un islamismo terrorista donde el odio motoriza la guerra santa. ¿Irías allí a predicar el evangelio? Esa gente necesita más que nunca el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Tal vez sí, quizás no. ¿Cuántos misioneros cristianos hay actualmente en Kurdistán y Siria? Ignoro. Ahora, un detalle muchas veces dicho, por militares que se entrenan precisamente, para controlar el miedo que paraliza: El temor o miedo, dicen ellos, si se controla, es saludable. Evita que nos volvamos temerarios, agudiza el ingenio, nos pone más atentos, nos hace prudentes y nos obliga a pensar todo varias veces hasta decidir en Cristo, que tenemos que hacer. Pero Jonás no hizo nada de eso: se dejó llevar por sus prejuicios y temores y desobedeció una orden de Dios. Jonás es el ejemplo del que es convocado para la misión a un territorio hostil,  se niega a ir.









Por
Marc Pesaresi  










¿Y a Corea del Norte? ¿Viajarías? Sabes que en esa nación, si te atrapan predicando es factible que te apresen, torturen y luego maten en algún campo de concentración.  Lo mismo si debes predicar en Irán. En la nación de los antiguos Medos y Persas, el evangelio de Cristo ciertamente no es bienvenido y a sus siervos por lo general, se los maltrata con severidad. ¿Cuántos misioneros hay en Corea del Norte? No lo se, pero supongo que no muchos. En Irán hay varios algunos de los cuales están presos.

Pregunta: ¿Por qué Dios nos enviaría a lugares tan peligrosos? ¿Cuál sería el propósito de semejantes mandatos?  Bueno ¿recuerdas  a Pablo? Lo envió a Roma donde el cristianismo, por negarse a adorar al Emperador, era considerada filosofía atea digna de ser perseguida. 

Lo que sufrió Pablo en Roma ciertamente pocos en nuestras iglesias lo han tenido que padecer. Prisión, maltrato, burlas; Incluso tuvo una muerte muy cruenta. En cuanto a no testificarles a los incrédulos, por si alguien pregunta, permíteme recordar que Cristo nos dio una gran comisión. Ir por todo el mundo predicando el evangelio. No hacerlo,  es desobedecerlo. Dios envía obreros donde hacen falta según su voluntad. Recuerdo el caso de una cristiana chilena que estudiaba en el Instituto Bíblico Bahía Blanca, en el sur de la provincia de Buenos Aires en la década del ochenta. Un día me comentó que deseaba ser misionera en naciones musulmanas en África. La mire extrañado: la meca de los protestantes del sur de Argentina era en esos días Estados Unidos o Europa pero ¿el norte de África? No estaba en agenda de nadie más que en la de ella.

Esta muchacha, tímida y reservada, sintió el llamado y partió tras su destino. Un caso extremo de amor misionero. Dejó todo atrás por amor a Cristo. Su nombre es Helen y cada tanto las iglesias de la UEA en Patagonia Norte hacen colectas para enviarle ayuda a ella y a otros misioneros más. Por supuesto, a veces Dios no te saca de tu país sino que te envía por los barrios. Aún así, muchas veces ni siquiera queremos testificar a los que están cercanos a nosotros. ¿Por qué? Servir suele provocarnos rechazo. La gente es dura y lidiar contra ateos, incrédulos, paganos, no es nada natural. Sin embargo, si te decides a testificar, Dios te dará fortaleza, sabiduría y protección.

Pero Marc, muchos misioneros y siervos han sido muertos ¿cómo que Dios nos habrá de proteger? Habría que analizar caso por caso de los misioneros muertos a ver si lo fueron en actos de imprudencia o solo por testificar  y servir. (1) De todos modos, cuando salimos a las calles, aún de nuestra vecindad a testificar, sabemos que partimos más no tenemos certeza de regresar. Lamentablemente en este mundo cruel e injusto, la muerte viene acompañando la vida y en algún momento nos la habrá de reclamar. De modo que, al sentir el llamado y la convicción para llevar a cabo alguna tarea, a pesar que toda la carne tira para atrás, hay que obligarse a caminar hacia el destino que esta preparado para todos nosotros desde antes de la fundación del mundo.

Pero ¿qué si nos negamos? Bueno, negarse tiene consecuencias. Los invito a abrir  la Biblia en el libro de Jonás con el fin de rescatar la historia de un hombre que fue enviado por Dios a una ciudad importante de la antigüedad y se negó a realizar la tarea que le fue encomendada.

¿Quién fue Jonás?

En hebreo יוֹנָה ("Yōnā") "paloma"; en árabe يونس ("Yūnus"). Profeta de Dios en el Antiguo Testamento y del Tanaj judío, quinto entre los profetas menores,hijo de Amitai. Un nativo de Gat-Efer (2 Reyes 14:25) que vivió bajo el reinado de Jeroboam II quien, según 2 Reyes 14:24, “hizo lo malo ante los ojos de Jehová”. Durante este periodo histórico, 900- 607 a C.; el Imperio Asirio se estableció como potencia en Medio Oriente. Con Nínive como capital, comenzó a conquistar territorios vecinos aproximadamente en tiempos de la división del reino de Israel luego de la muerte de Salomón. Cuando Jonás fue profeta, Asiria era una amenaza muy seria para la independencia de Israel.

Asiria fue un imperio cruel con los cautivos que tomaban en sus múltiples guerras tanto, que su fama de excesos y brutalidad nos ha llegado en abundancias de testimonios. Esta inmisericordia fue una de las causas por la cual el profeta se negó a viajar al centro administrativo enemigo. Jonás es ejemplo del misionero rebelde que se resiste a ir donde Dios lo envía. Los asirios eran de temer: disfrutaban conquistando, incendiando ciudades, deportando a su gente, gustaban torturar a los prisioneros, violar sus mujeres y niñas, esclavizar, mutilar, degollar, decapitar, sus crímenes no tenían comparación con los practicados por pueblos vecinos. Era tanta la maldad que en tiempos donde el asesinato estaba bien visto, los asirios era temidos como verdaderos demonios.


 Plancha de bronce donde se observa a soldados del rey asirio Salmanazar III
mutilando un prisionero

Empalamiento de egipcios en 664 a C
Durante la conquista de la ciudad de Tebas

Palacio de Senaquerib en Nínive
Se observa a matarifes asirios desollando vivos a los prisioneros

Grabado que muestra el modo asirio de contar bajas enemigas
Se cortaban las cabezas y se las presentaban a los escribas

También es ejemplo para todos los cristianos quienes, sabiendo que Dios los ha convocado para llevar el evangelio a todas partes, se pasan los días de su vida cristiana asistiendo a las iglesias colaborando en la obra muy poco o bien, en nada. Jonás fue un profeta rebelde a Dios puesto que se negó en principio, a viajar a Nínive, capital de los Asirios, a predicar su destrucción si sus habitantes no se arrepentían de sus pecados.

Razones por las que Jonás fue enviado a Nínive
¿Quién gobernaba Asiria en los días de Jonás?

Jonás, quién sabía del peligro que significaba Asiria para la seguridad de Israel, ciertamente no tenía ninguna intención de ayudar al contrario. La monarquía asiria era cruel y ambiciosa y había comenzado bajo el reinado de Salmanasar II (860-825 a C) a “talar a Israel”.  De ahí que, al recibir el mandato de ir a Nínive intuyó acertadamente, que Dios tendría clemencia del pueblo que más odiaba. Simplemente, se negó a obedecer la orden y partió desde Jope, puerto en el Mediterráneo, hacia la lejana Tarsis; probablemente la actual España. Jonás quería viajar lo más remotamente posible de los enemigos. Sin embargo Dios se lo impidió. ¿Por qué? Buena pregunta. Las razones del Señor ciertamente son difíciles de entender.

En lo político a Dios le pudo interesar demorar el ímpetu conquistador asirio para atender asuntos en Israel y de paso, demorar inclusive, la derrota de Babilonia, ciudad vital para cumplir los planes de Dios sobre los israelitas rebeldes. Por ejemplo, el monarca que reinaba en Asiria durante la visita de Jonás fue Adad-Nirari III (808-783 a C.) quien  prosiguió la política expansionista de sus antecesores. Si bien en un principio de su reinado se declaró a favor de la lucha armada contra Babilonia en una guerra de dos años, donde casi estuvo a punto de apoderarse de la gran ciudad de la Mesopotamia, en el transcurso de la misma ocurrió algo raro.

Adad-Nirari III detuvo la guerra contra los babilonios y celebrando paz con ellos, liberó al monarca babilónico Baba-akh-Iddina; capturado años atrás; permitiéndole el regreso junto a numerosas estatuas de dioses y familiares. Esta actitud de generosidad fue muy apreciada por los libertos quienes en gratitud, darían luego apoyo en las guerras  asirias contra los pueblos que se negaban a someterse. Que un monarca asirio tuviera piedad implicó que Babilonia sobreviviera como estado un tiempo más. (Posteriormente Dios utilizaría a los babilónicos como pueblo que habría de castigar la contínua desobediencia de los hebreos de Judá).

Por supuesto, el escéptico o ateo podría argumentar que la conducta de Jonás pudo motivarse por interés político; al  ser un funcionario de la corte hebrea, bien que pudo estar interesado en conseguir beneficios para su país. Después de todo, durante el reinado de Jeroboán II, Israel alcanzó su cúspide como reino independiente.

Sin embargo, los creyentes vemos la mano de Dios moviendo los hilos de los destinos de las naciones. De modo que este relato ayuda al creyente de la actualidad a pensar que Dios nunca deja nada librado al azar. Contrario a lo que piensan y creen los ateos para quienes el mundo no es más que producto de la casualidad y el origen de la vida una muestra de la continua prueba y error a la que recurre la naturaleza para desarrollar vida material, los creyentes pensamos que Dios lo controla todo de modo tal, que todo aquel que es convocado a servir, si hace la tarea con corazón sincero, no puede pasar por esta vida sin dejar frutos de buen sabor.

¿Fue Adad-Nirari III el rey que visitó Jonás? 

Estela de Adad-Nirari III

Es probable. Fue un líder atípico, capaz de gestionar alianzas estratégicas, perdonar adversarios y administrar con precisión los asuntos de su reino.  La Biblia dice que, al oír las prédicas de Jonás, los habitantes temieron y oyeron a Dios incluyendo al rey quien dio órdenes de proclamar humillaciones y ayuno tanto de personas como de animales. Esto demuestra que el Dios de los Israelitas era conocido y temido en Medio Oriente. Por supuesto, Jonás que tenía genio fuerte se apesumbró del acto piadoso y se enojo hasta "la muerte"; porque luego de tanto “esfuerzos” de su parte, finalmente la ira de Dios contra los enemigos no se derramó como él pretendía.

Historicidad del libro de Jonás

Durante años hubo mofa bulliciosa contra este relato bíblico. Se lo acusó de fantasioso –la escena de un gran pez mal llamado ballena tragado a Jonás ciertamente no parece algo posible- y de mentir descaradamente  puesto, argumentaron muchos, Nínive nunca pudo ser de un tamaño tan extenso que su recorrido demandaba tres días de caminata. Con el tiempo, las palas de los arqueólogos desenterraron evidencias que confirmaron su extención; estaba rodeada de barrios o localidades suburbanas más allá de la protección de las murallas principales.

Algunas objeciones han sido presentadas. El autor del libro esta en discusión. Si bien es cierto que en ninguna parte de informa que Jonás escribió su experiencia, la tradición opina que sí lo fue. Aún así, no pocos eruditos de la Alta Crítica lo presumen un relato post exílico. Otros ven en la presencia de arameísmos, un indicio de "juventud" en la redacción. Se infiere que el arameo no estaba tan extendido en la época asiria. Estas discrepancias se explican con nuevos aportes en las investigaciones. Por ejemplo, el estudio del lenguaje urgarítico ha confirmado que muchas palabras que se ubicaban en tiempos recientes, son en realidad más antiguas de lo que se presumió en principio. Finalmente, la crítica a la redacción en tercera persona queda respondida cuando se observa que muchos escritores bíblicos y otros del pasdo, escribían de este modo. (Jeremías 20:1,3; Daniel 1:6-11; Jenofonte, Julio César, entre otros)

¿Puede un “gran pez” tragarse un ser humano? 

Ballena Franca Austral
Puerto del Este
Foto 
Marc Pesaresi
Sin duda, es "un pez" muy grande.
Pero la Biblia no especifica.
De modo que nos queda para siempre la incógnita de saber que animal fue.

 Este croquis da idea del tamaño de una ballena comparada con el hombre

Buena pregunta: Dependiendo que tipo de “pez” yo diría que si. Ahora si sobrevive o no, es otra cosa. Vivo actualmente a orillas del Golfo San Matías en la provincia de Río Negro. Cada año tenemos las visitas de numerosas ballenas francas. He visto ejemplares donde un hombre podría ser tragado sin ningún inconveniente. Por supuesto, dependerá del tamaño y peso del individuo pero, no tengo la menor duda que un animal tan grande como una ballena franca, tenga dificultad si decide engullir una persona. Ahora bien: la Biblia no habla de ballena sino de un “pez grande”. Sea cual fuera esta especie marina que aparece en el relato, era de considerable tamaño pero no está identificada.

¿Pudo ser el "gran pez" del relato de Jonás una ballena franca del Atlántico Norte o alguna otra especie? Esta ballena "prima" de la franca austral hoy casi extinta - no quedan más que 400 ejemplares y le corresponde el "honor" de acabarla a los pescadores vascos - llamada Eubalaena glacialis o ballena de los vascos, debió ser muy numerosa en tiempos de Jonás -800 a C.- incluso en el Mediterráneo buscando su alimento. De hecho, se sabe que hace 14.500 años atrás, las ballenas eran parte de la dieta de los antiguos ibéricos, específicamente, quienes vivían en inmediaciones de la actual ciudad de Málaga. Sin embargo existen otros grandes animales marinos que pudieron ser el "gran pez" que menciona la Biblia.

¿Qué especies frecuentan el Mediterráneo que pueden considerarse "pez grande"? 

 Mar Mediterráneo
Gentileza
María del Mar Otero, Michela Conigliaro
Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, España

 Gentileza
María del Mar Otero, Michela Conigliaro
Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, España

Gentileza
María del Mar Otero, Michela Conigliaro
Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, España

 Gentileza
María del Mar Otero, Michela Conigliaro
Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, España

Gentileza
María del Mar Otero, Michela Conigliaro
Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN, España

¿Murió Jonás en el interior del pez? 
La leyenda de James Bartley
El  hombre que sobrevivió a ser tragado por un cachalote

Algunos dicen que si, otros que no. Según las Escrituras, Jonás fue citado por Jesucristo como cuadro profético se su propia resurrección al tercer día (Mateo 12:40). Si Cristo tuvo que morir para resucitar, Jonás bien pudo fallecer. Otros, como mi colega Carolina Alfaro, es de la idea que estuvo vivo y cuidado sobrenaturalmente por Dios ya que la Biblia no menciona que fuera resucitado. 

La palabra de Dios  dice “entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez” (Jonás 2:1). Esto nos da la pauta que estaba vivo. Además, fue Dios quien “preparó” al pez para que tragase a Jonás luego de ser arrojado al mar, en cuyo apestoso estómago estuvo “alojado” tres días con tres noches. (Jonás 1:17). Que Dios mismo prepare algo en especial implica una actividad fuera de lo común. Aquí lo natural se subordina ante el poder sobrenatural  con el fin de cooperar con el Creador. 

Existe una historia referida a un marino ballenero que fue tragado por un cachalote en inmediaciones de las Islas Malvinas -que pertenecen a Argentina y fueron usurpadas por el colonialismo inglés hasta el día de la fecha- de quien se dice logró sobrevivir luego de ser devorado vivo. María Cielo Aguilera narra así la historia:

 Gentileza
Blog
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(Para acceder, click AQUI)

Dudas sobre lo ocurrido a James Bartley

El crítico del cristianismo fundamentalista Edward T. Babinski asegura que lo sucedido a Bartley es dudoso e incluso va más allá: duda que el caso de Jonás fuera real. Cita por ejemplo, la incredulidad de C.S.Lewis con respecto a la veracidad de lo sucedido a Jonás a contrapelo incluso, de las palabras de Jesús quien refirió el hecho como real. 

Un profesor de Historia de Ciencias, también crítico del cristianismo, llamado Edward Davis también es de la opinión que el caso no existió. Este hombre, de cuál algunos dicen que realizó "la investigación definitiva del caso" llegó a la conclusión luego de una "exhaustiva" investigación que tal evento no ocurrió. (En este punto me detengo a hacer una reflexion: ¿De qué hechos habla Davis? Ciertamente el no estuvo a bordo del The Star of the East como para certificar sin sombras de dudas si tal cosa fue o no verdad. Se ha valido de testimonios de periódicos y de una carta de la viuda del capitán del ballenero llamada John Killam donde la mujer asegura que su esposo jamás perdió un marinero mientras navegó. Su historia fue publicada por el diario The Expository Times en 1907). (Davis dice que efectivamente, un barco llamado The  Star of the East existió pero no era ballenero y en los listados de la tripulación no aparece el apellido Bartley. Esta es una objeción seria que amerita a los creyentes del caso, una mayor investigación).

 Dibujo de época que muestra a Bartley en el interior del cachalote

Frente a esto cabe preguntar: ¿Estuvo la esposa del capitan embarcada en todas las campañas de pesca como para testificar sin sombras de dudas que del barco que capitaneaba su marido nunca cayó nadie por la borda a pesar que se dedicaban nada menos que a  la pesca de ballenas en todos los años que duró el oficio? ¿De qué modo se puede comprobar una historia como esta sin ningún registro de lo ocurrido más que el testimonio oral? ¿Existieron dos barcos con el mismo nombre? Davis dice que el barco donde presuntamente embarcó Bartley no era ballenero. Muchas preguntas aún por responder. Lo que no se  puede dudar es que, en el Mediterráneo en días de Jonás, había numerosas especies de "peces grandes" como para tragarse a un ser humano.

Yo que he sido marino pescador, tengo un montón de historias sobre eventos sucedidos en alta mar de los cuales solo puedo proporcionar testimonio oral, debido a que, la única cámara que había a bordo del Don Valentín que era de mi propiedad, se le había acabado el rollo de 24 fotos. ¿Cuántos hechos graves sucedidos a bordo son comentados por los capitanes a sus esposas? Creo que la prueba definitiva para acabar con las dudas si un "gran pez" puede o no tragar a un hombre y este sobrevivir, es recrear científicamente las condiciones que existen dentro del estómago de varias especies de grandes ballenas, meter un voluntario adentro y ver que ocurre. Pienso que Paul Rosolie estaría encantado de someterse a tal prueba de supervivencia.
Según M. de Parville, editor del Journal des Debats, escrito en París en 1914:
“De repente, los marineros se asustaron por los espasmos que daba el estómago del animal. Había algo que daba señales de vida. En el interior se encontró incosciente al marinero James Bartley. Fue colocado en la cubierta y tratado con baños de agua de mar hasta que despertó…” 
Las declaraciones de Bartley tras su completa recuperación fueron sorprendentes: 
“Me percaté de que me tragaba una ballena [...] Me rodeaba un muro de carne [...] De pronto me encontré en un saco mucho mayor que mi cuerpo, pero completamente a oscuras. Palpé mi entorno y toqué a diversos peces. Algunos parecían estar vivos pues se escabullían por entre mis dedos [...] Sentí un fuerte dolor de cabeza y mi respiración se hacía muy difícil. Al mismo tiempo sentía un calor que me consumía. Un calor que iba en aumento. 
En todo momento estuve convencido de que iba a morir en el estómago de la ballena. El tormento era irresistible y el silencio allí era absoluto. Intenté incorporarme, mover los brazos, las piernas, chillar. Pero me resultaba imposible, sin embargo mis ideas estaban perfectamente claras y la comprensión de mi situación era plena. Por fin, gracias a Dios, perdí el conocimiento”  
Otros dicen que la historia se originó en un artículo anónimo "Hombre en el estómago de una ballena / Rescate de un Jonás moderno" en la página 8 del 22 de agosto 1891 número del periódico Yarmouth Mercury de Great Yarmouth en Inglaterra. La historia como se informó es que durante una caza de ballenas en inmediaciones de las Islas Malvinas, Argentina, el bote donde cazaba Bartley fue atacado por la ballena y este cayó en el interior de la ballena boca. Se decía que sobrevivió durante 15 horas y también se dijo, que su piel se había blanqueado por los jugos gástricos que además, lo dejaron ciego.
El científico francés, de Parville, publicó un informe del supuesto incidente en el Paris Journal des Débats en 1914. Más recientemente, los hechos han sido investigados cuidadosamente por el historiador Edward Davis, quien señaló muchas inconsistencias. Ahora bien, ciertamente existió una nave con ese nombre que  navegó durante el tiempo que presuntamente ocurrió el hecho en inmediaciones de las Islas Malvinas argentinas pero no era un barco ballenero y en su lista de tripulantes no figura Bertley.
Por otra parte la señora de John Killam, la esposa del capitán, escribió una carta diciendo que "no hay una sola palabra de verdad en la historia de la ballena. Yo estaba con mi marido todos los años que estaba en la Estrella de Oriente. Nunca hubo un hombre caído por la borda mientras mi esposo estuvo al mando. El marinero ha inventado una buena historia de mar". Davis, como todo escéptico, rebuscó explicaciones y luego de encontrar una historia sobre un cachalote, ha sugerido que este cuento pudo haber sido inspirado por la "ballena Gorleston", un rorcual muy grande asesinado por locales en inmediaciones de Great Yarmouth en junio de 1891, hecho que generó una gran cantidad de publicidad. 
¿Por qué perdonó Dios a los asirios?

Por misericordia. La gracia de Dios está implícita en el relato último donde se menciona a la calabacera bajo cuya sombra, Jonás buscó refugio contra el ardiente sol. “Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay mas de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” (Jonás 4:10,11). (Las personas que no disciernen derecha de izquierda son bebés).

Conclusión

Cuando Dios nos llama a servir, ciertamente sentiremos aprensión. Algunos, como en mi caso, emularemos a Jonás y saldremos para otro rumbo. Sin embargo, solo retardaremos la voluntad divina y nos ganaremos pesares extras. Dios te llama  y es verdad que asusta un poco servir, pero confiemos que el Señor nunca nos habrá de dar alguna  tarea que no podamos realizar. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.


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1. ¿Hasta cuando se debe soportar al malo? Depende de cada situación. El cristiano debe tener criterio a la hora de decidir si va a aguantar maltrato o no.

Recuerdo un caso en el barrio Parque Patagonia de Bahía Blanca. El misionero tenía muchísima paciencia con un ebrio de lugar. Lo cuidaba y alimentaba. Tenía puesta la esperanza en su conversión y cambio definitivo de actitudes. Sin embargo, los años pasaron y el hombre como si nada. Seguía en el vicio y cada vez peor. El misionero gastó muchas energías por años, un  tiempo valioso en un hombre que solo se arrimaba a la iglesia por interés y nada más. Nunca estuvo receptivo a la Palabra de Dios que lo podía quitar de la miseria en que estaba su vida.

Recuerdo el caso de mi propio padre. Por mucho tiempo negó que se lo evangelizara. Sin embargo, como 20 años después de orar por él y hablarle con paciencia, se tornó receptivo tanto, que aceptó a Cristo como Señor y Salvador de su vida. Antes de morir, alcanzó a entrar al Reino de los Cielos. Mi padre nunca maltrató a nadie. Sin embargo, tenía desdén por el cristianismo. Pero Cristo le tuvo misericordia y lo convocó. 

© Marc Pesaresi

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