martes, 30 de diciembre de 2014

MENTIR PARA SALVAR LA VIDA


MENTIR, SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS
¿ES MUY BUENO?

Dios demanda no mentir
Pero si tu vida y la de otros corren peligro
¿Mentirías a pesar que Dios lo prohíbe?
Todos mentimos alguna vez, dice el refrán.
¿Qué tan permisivo es Dios con respecto a sus leyes?
En verdad, a veces la vida, nos ubica en un dilema
donde obedecer a Dios implica la muerte de inocentes
¿Y tú cristiano?
¿Mentirías para salvar tu vida y la de otros?

 Usaid Barho 
Mintió para salvar su vida


No mentirás dice el Señor. Dios aborrece la mentira. Los labios mentirosos son abominación de Jehová dice la Escritura en Salmo 12:22 y que debemos vivir desechando la mentira manda Efesios 4:25. 

Solo Dios conoce cuantos tratados se han escrito en contra de mentir. Sin embargo, a veces, no queda otra que elaborar la mentira para obtener un bien mayor. Hablo de casos excepcionales cuando, mentir, salva vidas.

Lo que sucedio a Usaid Barho fue uno de esos casos. En un ambiente de terror e inestabilidad social producto de una guerra cruel y fraticida, un jóven cuya vida debería ser fútbol y computadoras,  es reclutado para asesinar inocente por gente llena de odio. Si Usaid no hubiera mentido, muchas vidas hubieran terminado junto con la suya. 

Protestante digital informa:
"Cargar a niños de explosivos es una de las prácticas de combate que lleva a cabo el Estado Islámico en Irak y Siria. Estos ataques, difíciles de detectar y contrarrestar, han dejado decenas de víctimas mortales en los últimos meses. Usaid Barho era uno de los niños sirios recultados por ISIS para su yihad. Primero fue seducido como tantos otros, con promesas de prosperidad y victoria bajo el gobierno de los radicales islamistas.
Pero Usaid pudo comprobar que estas promesas eran falsas. Por eso, decidió buscar la forma de escapar. Se presentó voluntario como terrorista suicida, con la idea de hacerse explotar en una mezquita chiíta en Irak. Sin embargo, su objetivo era otro. Cuando llegó a la mezquita cargado de explosivos, se acercó a los guardias del recinto y les mostró que portaba una bomba.
Rápidamente las autoridades iraquíes se movilizaron para retirarle el dispositivo del cuerpo y brindarle la libertad que Usaid tanto estaba buscando. El cuerpo de inteligencia local, tras lo sucedido, quiso averiguar la historia del joven de catorce años. “Nos sedujeron para unirnos al califato. Nos transmiten la idea de que los chiitas son infieles, por lo que había que matarlos. También nos dijeron que si no peleábamos, ellos los chiitas vendrían a violar a nuestras madres”, contó Usaid.
El Estado Islámico lo trasladó desde su casa, cerca de Alepo, a Irak, donde los terroristas le dieron la oportunidad de elegir si quería ser un combatiente o un terrorista suicida. “Yo levanté la mano para ser terrorista suicida. Si hubiese sido un combatiente y me hubiese rendido ante las fuerzas de seguridad me habrían matado”, explicó.
Me pregunto ¿qué opinión tendrá Dios sobre la conducta de Usaid? Un buen dilema para debatir en lo teológico. ¿Es bueno o malo mentir? Dios dice que es muy malo y que el está en contra de todo mentiroso. Pero la realidad de la vida nos lleva a veces, a que la mentira sea no solo muy buena sino salvadora de vidas inocentes.

 Divididos
¿Qué ves?
"Cuando la mentira, es la verdad"
Cargar a niños de explosivos es una de las prácticas de combate que lleva a cabo el Estado Islámico en Irak y Siria. Estos ataques, difíciles de detectar y contrarrestar, han dejado decenas de víctimas mortales en los últimos meses. Usaid Barho era uno de los niños sirios recultados por ISIS para su yihad. Primero fue seducido como tantos otros, con promesas de prosperidad y victoria bajo el gobierno de los radicales islamistas. Pero Usaid pudo comprobar que estas promesas eran falsas. Por eso, decidió buscar la forma de escapar. Se presentó voluntario como terrorista suicida, con la idea de hacerse explotar en una mezquita chiíta en Irak. Sin embargo, su objetivo era otro. Cuando llegó a la mezquita cargado de explosivos, se acercó a los guardias del recinto y les mostró que portaba una bomba. Rápidamente las autoridades iraquíes se movilizaron para retirarle el dispositivo del cuerpo y brindarle la libertad que Usaid tanto estaba buscando. El cuerpo de inteligencia local, tras lo sucedido, quiso averiguar la historia del joven de catorce años. “Nos sedujeron para unirnos al califato. Nos transmiten la idea de que los chiitas son infieles, por lo que había que matarlos. También nos dijeron que si no peleábamos, ellos los chiitas vendrían a violar a nuestras madres”, contó Usaid. El Estado Islámico lo trasladó desde su casa, cerca de Alepo, a Irak, donde los terroristas le dieron la oportunidad de elegir si quería ser un combatiente o un terrorista suicida. “Yo levanté la mano para ser terrorista suicida. Si hubiese sido un combatiente y me hubiese rendido ante las fuerzas de seguridad me habrían matado”, explicó.
Leer más: http://protestantedigital.com/internacional/34845/el_nino_suicida_que_huyo_del_estado_islamico
Cargar a niños de explosivos es una de las prácticas de combate que lleva a cabo el Estado Islámico en Irak y Siria. Estos ataques, difíciles de detectar y contrarrestar, han dejado decenas de víctimas mortales en los últimos meses. Usaid Barho era uno de los niños sirios recultados por ISIS para su yihad. Primero fue seducido como tantos otros, con promesas de prosperidad y victoria bajo el gobierno de los radicales islamistas. Pero Usaid pudo comprobar que estas promesas eran falsas. Por eso, decidió buscar la forma de escapar. Se presentó voluntario como terrorista suicida, con la idea de hacerse explotar en una mezquita chiíta en Irak. Sin embargo, su objetivo era otro. Cuando llegó a la mezquita cargado de explosivos, se acercó a los guardias del recinto y les mostró que portaba una bomba. Rápidamente las autoridades iraquíes se movilizaron para retirarle el dispositivo del cuerpo y brindarle la libertad que Usaid tanto estaba buscando. El cuerpo de inteligencia local, tras lo sucedido, quiso averiguar la historia del joven de catorce años. “Nos sedujeron para unirnos al califato. Nos transmiten la idea de que los chiitas son infieles, por lo que había que matarlos. También nos dijeron que si no peleábamos, ellos los chiitas vendrían a violar a nuestras madres”, contó Usaid. El Estado Islámico lo trasladó desde su casa, cerca de Alepo, a Irak, donde los terroristas le dieron la oportunidad de elegir si quería ser un combatiente o un terrorista suicida. “Yo levanté la mano para ser terrorista suicida. Si hubiese sido un combatiente y me hubiese rendido ante las fuerzas de seguridad me habrían matado”, explicó.
Leer más: http://protestantedigital.com/internacional/34845/el_nino_suicida_que_huyo_del_estado_islamico

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