miércoles, 25 de enero de 2017

BERNABÉ LUCERO, SALAMANQUERO y EL PACTO CON EL DIABLO EN LAS CUEVAS DEL GUALICHO


Por
Marc Pesaresi

El Gran Bajo del Gualicho
Visto desde el norte
Debajo, un tramo de la Ruta Provincial 2
Provincia de Río Negro
Patagonia Argentina
foto
Marc Pesaresi
29/06/12

Cuentan algunos pobladores del este rionegriono, a quienes el tiempo platinó sus cabellos, que hubo un músico cuyo arte fue favorecido por el mismo diablo a quien le entregó su alma a cambio de talento, en una cueva del Gran Bajo del Gualicho (1). El hombre, refieren las historias, era un peón rural llamado Bernabé Lucero quién; un buen día; apareció tocando la guitarra de modo magistral. La gente -que ignoraba el pacto- al oírlo quedaba asombrada y se preguntaban quién le habría enseñado a tocar como un maestro de la guitarra.

-Pastor ¿Existe el pacto con el diablo? -pregunté sin rodeos. 
-Por supuesto que existe. Pero que de buenos resultados, es otra cosa – me respondió el servidor de Cristo quién, antes de su conversión, había conocido los más bajos substratos del alcoholismo y la miseria social. 
Estaba interesado en saber algo más de aquellas personas que, en su desesperación, pactaban con el enemigo de Dios por un poco de éxito, dinero y poder. Al rato de conversar, el pastor me sugirió algunos libros para leer sobre el tema con una advertencia:- Mucho cuidado,  no sea que termines tentado y quieras pactar.
-Dios me libre -murmuré.

Uno de los libros recomendados me pareció muy interesante: el escrito por  el pastor alemán Dr. Kurt E. Koch, ya fallecido, quien narra en  Ocultismo y Cura de Almas (2): “una de las cosas más raras son los pactos de sangre. Antes que me encontrara con un caso de estos -confiesa Koch- creía sinceramente que se  trataba de un resto de creencia medieval en apariciones satánicas”.

¿En que consiste tal pacto?

En las creencias europeas, el pacto podía ser oral o escrito. El oral se realizaba mediante invocaciones, conjuros y rituales; una vez que el demonio se presenta, se pide el favor a cambio del alma. El pacto escrito atrae al demonio de la misma manera pero debe incluir un contrato firmado con la sangre del solicitante o de la víctima a sacrificar. Por lo que puede averiguar, en la actualidad se utiliza sangre animal o tinta roja y se realiza de modo individual o guiado por alguien.

En Argentina, dependiendo la región del país, se pacta con el diablo invocándoselo en habitaciones a media luz, encrucijadas solitarias a medianoche o bien, en cuevas ubicadas en parajes apartados en territorios desolados. No voy ahondar en detalles sobre estas prácticas tan extrañas, el lector podrá si quiere, encontrar en la web numerosos sitios donde se profundiza el tema. Precisamente, el caso que nos ocupa, se afirma que sucedió en una cueva de la depresión en un año no precisado. (Para información adicional sobre Salamanca clickar AQUÍ; para pactos con el diablo AQUÍ y para acceder a Mitos y Leyendas del Folklore Argentino, AQUÍ).

Conocí un individuo en General Daniel Cerri -pequeña localidad a 15 km de Bahía Blanca, quién narró haber invocado al demonio en una habitación oscura en la medianoche de un día no precisado. Mi padre Roberto solía recordar que el hombre siempre había estado en cosas muy raras. También supe de otro jóven quién no tuvo mejor idea que pedirle una mujer al enemigo de Dios escribiendo con su sangre el  nombre de la mujer. Recibió otra fémina y con ella un montón de problemas. (El escéptico, por supuesto, dudará sonriente de todo esto pero, son cosas en que andan y creen algunas gentes).

Gran Bajo del Gualicho
"Las puertas del diablo"

Entre las ciudades de San Antonio Oeste y Choele Choel, existe un gran bajo o depresión, cuya profundidad alcanza 72 metros bajo el nivel del mar –medidos por Sergio Cimbaro (IGM) en el 2002 en la península de los Leones, un remoto paraje del bajo que no es otra cosa, que una gigantesca salina,  la segunda gran depresión de Argentina después del Gran Bajo de San Julián con 105 metros por debajo de la línea costera atlántica.

Esta depresión  es una cuenca endorreica (sin salida al mar) que recibe las aguas de una vasta red de arroyos intermitentes que aparecen y desaparecen durante algunas de las pocas lluvias cortas y torrenciales de la región. El lugar es desértico, con vientos predominantes del oeste a veces muy fuertes (con ráfagas de más de 100 km/h) y con amplitud térmica. Entre los pobladores del lugar, es común oír la afirmación que, en el bajo del Gualicho en verano las personas “se asan” y en invierno “se congelan”. A este territorio tan particular en el este de la provincia de Río Negro, se lo llama Gran Bajo del Gualicho. (Para saber más sobre las supersticiones que ahonda en las gentes que cruzaron y cruzan este paraje, leer el artículo La temible Salamanca del Gualicho de Jorge Castañeda.Click AQUÍ).

Fuera de los dichos de la popular, la temperatura máxima y mínima promedio ronda entre 22.6 Cº y 9.25 Cº (no  obstante hubo veranos con registros en la salina cercanos a los 47 grados de calor y 14 bajo cero) con una precipitación anual que no supera los 278 mm. En invierno es común que hiele  y no es raro que se produzca alguna nevada.

La geomorfología es, a pesar de la aridez, muy atractiva debido a las barrancas que rodean el lugar y que sufren los efectos de la erosión eólica; lagunas temporarias o barreales, bajos menores, cañadones y cañadas, paleocauces, monte xerófilo (abundan chañares), bajadas y grutas. Precisamente en un lugar de bardas llamado Puertas del Diablo o Cuevas del Gualicho (3), es donde se encontraría uno de estos huecos donde Lucero habría pactado con el maligno.

¿Quién fue Bernabé Lucero?

Si Estados Unidos tuvo a Robert Johnson (4) la Patagonia no podía quedar afuera del listado de naciones con músicos “diabólicos”. En nuestro caso, fue  Bernabé el encargado de generar una leyenda que, con el paso del tiempo, va creciendo hasta convertirse en un referente de la cultura de nuestra tierra.

Se sabe poco del guitarrista. En este punto, el mejor trabajo recopilatorio sobre sus andanzas lo realizo un equipo de profesionales bajo la dirección de Ricardo Freddy Masera (5). Con trabajos en el terreno, se encargaron estrictamente de avanzar sobre la leyenda tratando de apartar fantasías de la realidad. Lo que sí es público conocimiento es que, sus descendientes, tienen gran talento para el canto y la poesía. (Por ejemplo Rubén "Tatano" Lucero, hijo de Severo Lucero medio hermano del personaje de la leyenda sobre quien trata este post).


El Gran Bajo del Gualicho
Publicado por
Ricardo Freddy Masera y J.C.Guarido 

Sin embargo, como ocurre en estos casos, los científicos pronto se dieron cuenta que es muy difícil separar de la mitología popular que fue verdad y que no. Por lo general, los testigos ya ancianos, entremezclaban los datos, aún así, algunos como el lamarquense Floriano López  de 76 años en 2003, aseguraba que el mismo Lucero le contó que su don lo obtuvo en una Salamanca y le dio detalles del rito.

Un año antes, en octubre de 2002 Viviana Wainmaier y Alejandra Quiñigual entrevistaron en Valcheta a don José Severo Lucero de 80 años de edad quien afirmaba ser hermano de Bernabé Lucero “por parte de padre”. Narró el testigo que “el salamanquero” era hijo de una indígena de apellido Chucitray, mujer quien vivió entre Conesa y Valcheta cerca del paraje El Solito pero en dirección al caudaloso río Negro.

De los datos recopilados por ellas y otros colaboradores, se puede trazar una síntesis del origen de la fama de Lucero. El padre era oriundo de la ciudad de Viedma y entre los 20 o 22 años  se largó a comerciar con tropillas de caballos hasta que en algún  momento, tuvo relaciones sexuales con la mujer aborigen dando a luz ella cuando todavía era muy jovencita, al guitarrista. Sin embargo, el romance no prosperó y se separaron. La mujer se caso más tarde con un tal Gaviña, con quien tuvo muchos hijos, pero ya todos fallecidos para la época del diálogo. Entre tanto, el padre de José y Bernabé cansado de ir y venir desde Viedma a Valcheta atravesando la peligrosa travesía del Gualicho (6) decidió poblar el paraje Paja Alta por el año 1899.

Recuerda don José, que su medio hermano vivía con otro hermano de parte del padre (quién falleció en 1939) con quién se quedó a vivir en precisamente en Paja Alta por unos seis meses, pero que no congeniaron porque el salamanquero era “curda” o sea, le gustaba beber hasta embriagarse. Fue entonces que un buen día, cansado que el otro le reprochara su vicio, se marcho de la casa en dirección a  la chacra de don José en Punta del Agua (al oeste del Bajo del Gualicho)  laguna Curicó ya con el don de tocar la guitarra que “era una cosa fabulosa, que no se sabe como aprendió, era un indiecito que voz no dabas diez centavos por él” (7).


Mapa realizado por Guarido
donde se pueden ubicar El Solito y Laguna Curicó,
Además de Conesa y Choele Choel,
En la provincia de Río Negro

Tampoco quedan fotos de Bernabé Lucero. La única que había, era pequeña  y borrosa, rememora don José. Se la entregó a un tal Mussi, pintor y dibujante de la ciudad de Sierra Grande quien dibujó el rostro del cual a su vez, tomaron una foto.Mussi incluso pintó un cuadro del salamanquero donde se lo ve encarando la entrada de una cueva, debiendo sortear algunas pruebas antes de llegar hasta el “malo”. Con el tiempo, el poeta Héctor Tolosa escribió unos versos conmemorativos.

El cuadro del pintor Mussi
Homenaje de los artistas regionales,
Al gran salamanquero rionegrino
Lucero contaba algunas veces, 
Que antes de entrar a la cueva,
Había que pasar por entre medio de dos toros 
Que se enfrentaban entre sí a muerte,
Un nido de víboras y luego,
En un relumbre, al mismo diablo.
También se ve retrato de Lucero,
Que Mussi copio de una vieja foto.

Un hombre que sabía tocar la guitarra

Dice don José, que Bernabé pasaba hasta tres días dele música con la guitarra. Que tenía memoria increíble y que aprendía “de oído” y además, si lo animaban con “vino” tocaba que “era una barbaridad sentirlo”. Sin embargo, parece ser que la ayuda diabólica no era perfecta, porque a veces no tocaba tan bien y se equivocaba. Pero el hermano justifica el hecho que el salamanquero aprendió sin maestro. Sin maestro "humano", claro, al decir de las lenguas supersticiosas.

Recuerda don José que Bernabé tenía costumbres raras. Por ejemplo, se ausentaba de noche y que en de vez en cuando, lo oía tocar en soledad en medio del monte. A veces se atemorizaba con el comportamiento del hermano. Una vez, rememora, le pregunto adonde había estado, con miedo reflejado en el rostro  y el salamanquero, al notar su temor le recriminó: -Usted se asusta de nada. ¡Y quiere que lo lleve a la Salamanca! 

Para cuando el guitarrista cumplió 48 años, ensillo un día su caballo y alejándose de Punta del Agua, rumbeó para  el Gualicho, donde viajaba cada tanto. No lo vieron más por varios años. El guitarrista deambuló por la zona del Valle Medio, esto con seguridad, ya que en los pueblos de la isla de Choele Choel muchos lo recuerdan aún. Con el tiempo, a don José le avisan que Bernabé estaba enfermo en inmediaciones de Punta del Agua, entre unos molles. Fueron a verlo y lo encontraron muy mal. Lo trajeron al hospital de Valcheta pero en vano todos los esfuerzos por prolongarle la existencia. A los pocos días, falleció Lucero de neumonía como de sesenta años aproximadamente por 1967, más o menos. (8)

¿Existió Bernabé Lucero?

Sí. Y fue un peón de campo, un hombre de soledades y misterios, un gaucho mestizo lleno de silencios, y secretos. La gente de la costa rionegrina lo recuerda como el hombre que pacto con el diablo en una cueva para aprender a tocar la guitarra. Es posible que tuviera talento inigualable y que, al no tener modo de estudiar en un conservatorio, se las arregló de algún modo para tocar.  Nadie sabe porque no hay testimonio de alguien que lo viera aprender. Añádale a este misterio el lector,  que el hombre jamás tuvo guitarra propia sino que tocaba con la que le prestaban.

Don José Lucero, según relata el antropólogo Marcelo Pisarro, le comentó unos años después de la entrevista con el equipo de Masera y Guarino, a la escritora María Sonia Cristoff que Bernabé había visto de chico, a un hombre alto y vestido de negro que tocaba como nadie la guitarra y que, al tiempo, se le apareció en sueños para informarle que, si quería tocar como él, debía meterse en una de las cuevas del Gualicho.

Tampoco existen grabaciones de cómo tocaba, a fin de calificar al hombre como malo, regular bueno o excelente. Solo tenemos para documentarnos,  recuerdos de los mas viejos que el tiempo, los va modificando y apartando de la verdad para conducirlos inexorablemente, a un relato cargado de sobrenaturalismo y superstición. (9)

Si fue  un prodigio o alguien le enseñó a tocar la guitarra en algún momento, imposible averiguar para quitarse la duda.  La realidad dice que, un jovencito del campo por el cual nadie daba diez centavos, por el solo hecho de tocar muy bien la guitarra, ingresó en la fama de los personajes con leyenda. Y así lo recordarán las generaciones futuras.(10)

Notas

1.  Gualicho (en mapudungun "alrededor de la gente”) también conocido como Gualichú o Walichú; es un ser espiritual dañino presente en la mitología mapuche y principalmente en la cultura Tehuelche. Representa la personificación de la todas las causas que producen los males y las desgracias que sufren estos pueblos de la mapu o tierra. Debido a esta característica, al Gualicho se le suele asociar con el wekufe, vocablo que en un principio se aplicaba a toda persona mentirosa o traicionera y también, a ciertas entidades encargadas de hacer el mal. En la actualidad, sobre todo en Patagonia, gualicho es sinónimo de brujería o hechizo malvado.

2.       Koch; Kurt: Ocultismo y cura de Almas; Editorial Clie; Barcelona; España; 1968; página 117.
3.      Las Puertas del Diablo o Cuevas del Gualicho son unas cavidades en las bardas rocosas que rodean a la Salina del Gran Bajo del Gualicho. En una de estas cuevas, dice la leyenda, Bernabé Lucero pactó con el diablo.

4.    Robert Leroy Johnson (en las dos fotos de abajo) nació el 8 de mayo de 1911 y falleció, aparentemente por una dosis mortal de veneno mezclada en un whisky que le sirvió el marido celoso de una mujer con la cual mantenía relaciones sexuales, el 16 de agosto de 1938, a los 27 años de edad. Sin embargo otros dicen que murió de Neumonía o bien, de sífilis. El certificado de defunción dice que falleció en Greenwood, Misisipi, pero como no se le practico autopsia, que le provocó la muerte sigue en el misterio. Cantante, compositor de blues, dejo algunas grabaciones entre 1936 y 1937. A igual que Lucero, hay pocos datos para reconstruir en detalle su vida. Considerado el abuelo del Rock and Roll, dicen que vendió su alma al diablo en la encrucijada de las rutas 61 con la 49 en Clarksdale, Misisipi, con tal de tocar la guitarra mejor que nadie. Tuvo un hijo que siguió sus pasos en la música y se conservan dos fotos y 29 canciones en 42 grabaciones.





5.    Masera; Ricardo Freddy y Guarido; Julio César: Bajo del Gualicho. Una planicie patagónica bajo el nivel del mar. Realidad y leyenda; Ministerio de Salud y Desarrollo Social; Secretaría de Estado de Acción Social de Río Negro; Viedma; Río Negro; 2003. (Abajo, portada del citado libro).



6.   Pasaron en inmediaciones del Gran Bajo del Gualicho innumerables tribus aborígenes quienes informaron, en su momento, primero a los españoles y más tarde a los argentinos, la existencia de grandes bajos con caminos difíciles por falta de agua. El suizo George Claraz ( 1832-1930) atravesó con Tehuelches estas soledades del bajo entre 1865 y 1866, dejando importantes registros etnográficos que permanecieron inéditos hasta 120 años más tarde cuando el gobierno de Suiza dona a la Argentina algunas pertenencias y cuadernos de notas. Con estos aportes, un grupo de científicos argentinos liderados por el antropólogo Rodolfo Casamiquela (fallecido en 2008)descubrieron en 2006 el lugar sagrado Yamnago; Meseta de Somoncurá, donde aún se hallaba la piedra que los Gennakenk rendían tributo. El sitio era en realidad, un coto de caza de guanacos, animal imprescindible para los aborígenes dado que de ellos se proveían de carne y pieles. Claraz había tenido informes del lugar por los escritos de Francisco Muñiz, pero el gran naturalista criollo, a diferencia del suizo, no pudo llegar hasta el lugar. También estuvo recorriendo la zona George Musters (1841-1879), espía inglés, entre 1869 y 1870. Dejó constancia que “la región es muy temida por los viajeros, y ahora que la he atravesado creo ciertas las historias que circula a propósito de gente que a perecido en esa travesía”. Se refiere a la falta de agua. Muchos al extraviar el rumbo, por causa de los montes y quebrado del terreno, morían de sed. Finalmente el Perito Moreno realizó el mismo recorrido que Claraz describiendo “trepamos por la triste meseta, inhospitalaria, sin agua; al día siguiente cruzamos el bajo del Gualicho, una de las tantas depresiones transversales de Patagonia”. Todos describen al bajo como árido, con montes altos y espinosos o bien, ausencia de vegetación en algunos lugares y el gran  miedo que sentían los viajeros, tanto blancos como indígenas a morir por falta de agua.


Rodolfo Casamiquela
Cuando encontró la famosa piedra sagrada de los Gennakenk
En el lugar ceremonial Yamnago

7.     La laguna Curicó es un espejo de agua, donde termina el curso del arroyo Valcheta, que nace en las alturas de la meseta de Somoncurá.
8.    Algunos detalles: Aparentemente cuando Lucero fue engendrado, su padre ya estaba radicado en Paja Alta. Sin embargo, no hay certezas. De todos modos, si el guitarrista falleció en 1967 a los "sesenta años" tiene que haber nacido en el siglo 20 y no antes como suponía una fuente que consulté. Cambiando de tema, el director de Teatro de Río Negro Hugo Aristimuño tiene una versión diferente de la muerte de Lucero que refirió a Masera y a su equipo. Mientras buscaba mitos y leyendas para crear una obra de teatro, noto que la gente refería siempre al salamanquero. Finalmente, decidió encarar una búsqueda personal para separar mito de realidad hasta que toparon con un testigo que lamentablemente no menciona nombre y apellido, el cual les dijo que la muerte del guitarrista no había sido por enfermedad. Aristimuño dice: “Nos contaban que cuando Lucero ya enfermo se sintió morir, marchó hacia la salamanca (cueva donde pactó con el diablo)  con su habitual provisión de vino  y eligió una forma fuerte de dejar este mundo: Se roció con kerosén y se prendió fuego. Aquí me pregunté, a partir de esta versión, si por primera vez un salamanquero no habría roto el pacto con el diablo al decidir su propia muerte. Pero a mi mismo y al grupo también (se refiere a los estudiantes de teatro a su cargo) nos surgió la duda al no poder responder a la pregunta ¿no habrá sido el mismo diablo que lo indujo a inmolarse?”

9.  La memoria es confiable hasta cierto punto. A veces no recuerda correctamente, otras recuerda mal o bien, confunde hechos reales con ficticios creando con la mezcla, nuevos recuerdos que son asumidos con el tiempo, como reales. Siempre se oye decir a los mayores con respecto a los años pasados "antes era mejor que ahora". Sabemos que la vida, cien años atrás, era difícil y llena de dificultades como en la actualidad. En las estepas y mesetas había muertes por enfermedades que pocos médicos atendían, violencia de género, violaciones, asesinatos, robos, pobreza escandalosa, aún así, para la gente de antes todo era mejor. Contribuye a este modo de pensar, que eran pocos habitantes por lo tanto el delito, si bien existente, nunca se puede comparar entre una región con menos de cinco mil almas, con otra de 40.000. Apenas existían comunicaciones de modo que no estaban como nosotros, bombardeados noche y día por los medios, con malas noticias. Era un modo de vivir que hoy, difícilmente podamos recrear con exactitud. Sin embargo la memoria recuerda esos días, como mucho mejores a los de hoy. ¿Por qué? Elizabeth Loftus, matemática y psicóloga, distinguida profesora de la Universidad de California, alcanzó reconocimiento en el ámbito científico por estudiar la capacidad de la memoria humana para recordar con exactitud. Descubrió que esta, lejos de ser una grabadora perfecta, se equivoca aún cuando hace registros de la realidad. En síntesis, la memoria se construye cada vez que recordamos recopilando pedazos del pasado que parece enhebrar como si construyera una manta aborigen. Pero así como un hilado puede fallar, la memoria teje también con errores. De ahí que toda persona mayor que recuerde a Bernabé Lucero, habrá de testificar con recuerdos enriquecidos de modo que , cada investigador, deberá tener prudencia a la hora de juzgar si la información recopilada tiene sustento en la realidad o no.

10.Agradecimiento especial al Museo Histórico Municipal, Dirección de Cultura de la Municipalidad  de SAN ANTONIO OESTE, provincia de Río Negro, Argentina.




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