domingo, 29 de mayo de 2016

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?





 Por lo general, 
asumimos que prójimo son todas las personas sin importar condición, raza o religión. 
Pero en tiempos de Jesús no era así. 


En castellano, el vocablo admite: "persona considerada en relación con cualquier otra, con la que forma parte de la humanidad". En inglés, por el contrario, se vierte como "neighbor" que significa vecino.

En la Biblia, aparece en original en griego koiné como "plesion" que significa cualquier otro hombre sin importar raza o religión, cualquier persona con quien tengamos la oportunidad de encontrarnos.

Pero en hebreo bíblico, prójimo deriva del vocablo רֵעַ réa que quiere decir asociación de ideas o רֵיעַ réya que quiere decir asociado (más o menos íntimo).  Viene de la raíz raá, cuidar, apacentar un rebaño, pastar, gobernar, alimentar, compañero, amigo, entremeter, frecuentar, etc. Asociado es una persona que acompaña a otra en alguna misión o forma parte de alguna compañía. Alguien ligado por algún tipo de relación permanente o no,  para cumplir un propósito en común donde ambos tienen participación.

Ahora se entiende, porque Jesús utilizó la parábola del buen Samaritano para hacer entender que su ministerio se extendería a todos los hombres como una ayuda. En efecto, Jesús vino a ayudarnos a obtener vida eterna.

Porque en la parábola Jesús; que hablaba seguramente en hebreo con un intérprete de la Ley, persona que no solo leía sino que además explicaba a los demás; deja claro que prójimo ya no sería solamente un asociado (como lo entendían los hebreos) sino también, todas las demás personas. De ahí que termina ordenándole: -Vé, y haz tú lo mismo. O sea, ayuda y cuida a cualquiera que lo esté pasando mal.

Recordemos que este intérprete llegó a la presencia de Jesús imbuido en las interpretaciones de la ley, por la cual prójimo solo eran los hebreos asociados en raza y religión. Por eso, le pregunta a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? de ningún modo Cristo lo dio por inocente porque siendo intérprete no podía ignorar quien lo era. Pero aprovechando su orgullo y su intento de justificarse, torció el argumento del intérprete y le dio una lección de quién sería, a partir de ese momento, el verdadero prójimo según su doctrina.

Por eso y con el fin de ilustrar la dureza de corazón de los hebreos, en la parábola, pasan al lado del hombre herido; seguramente un extranjero; un sacerdote quién, conociendo la ley, no le prestó ayuda porque consideró que no era su prójimo o asociado. Lo mismo ocurrió con el levita.

Jesús aprovecha el momento, para explicarle que prójimo ya no sería solamente un asociado, sino cualquier persona que "en necesidad"  requiere de la implicación de otro, para colaborar en la solución de los problemas que lo afligían hasta que estos se resuelvan.

(C) Marc Pesaresi

Colaboró
Rodica Pop

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