Teología Evangélica
¿QUÉ HACÍA JESÚS ANTES DE VENIR AL MUNDO COMO SALVADOR?
Rincón para Pensar
Foto
Marc Pesaresi
(Museo Regional San Antonio Oeste)
Derechos Reservados
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El Ángel de Jehová y la preexistencia de Cristo
Jesús nunca fue el Arcángel Miguel
La
Sociedad WatchTower enseña que Jesús era el Arcángel Miguel
Los
Testigos de Jehová enseñan que Jesús antes de venir al mundo como Mesías era el
arcángel Miguel y que, estando en la tierra no fue más que un hombre con
cualidades especiales. Al morir, resucito y regreso a su estado natural,
como Arcángel al servicio de Jehová. Para probar esta exégesis, citan Daniel 10:13,
donde se lo llama a Miguel, uno de los principales príncipes, además 1
Tesalonicenses 4:16, donde se dice que, el Señor mismo con voz de mando y de
Arcángel, descenderá del cielo.
Estas
evidencias tienen la dificultad de chocar de plano con lo que dice la Escritura.
En efecto, Cristo es algo más que un mero príncipe. Es nada menos que un Rey de
Reyes según Apocalipsis 19:16 y
que descienda con voz de mando y de Arcángel no significa
que lo sea. Lo que la Biblia dice es que, al regresar, dará ordenes como las da
el Arcángel. Su regreso será en Gloria y no como manso cordero de ahí que
ordenará con voz de mando a sus ángeles. Cuando lo volvamos a
ver, vendrá con toda la omnipotencia de su poder.
La
Biblia dice que a Dios nadie lo vio jamás (Éxodo 33:20; Juan 1:18; 1 Timoteo 6:16); es
Cristo quién lo da a conocer (Juan 1:18) “A Dios nadie le vio jamás;
el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”
porque es la “imagen misma” de la sustancia de Dios (Hebreo 1:3). A
Jesús, el propio Padre lo llama Dios (Hebreo 1:8) y el
mismo afirma ser Dios (Juan 10:30).
La
preexistencia y la deidad de Cristo son claramente anunciadas en el Antiguo
Testamento, en las apariciones del Ángel de Jehová.
Si
bien todos los ángeles son de Dios, este “ángel” o mensajero (hebreo
malek, y del griego aggelos,) en particular, se comporta como Dios
en persona (Génesis 32:30). El
propio de Dios está en él (Éxodo 23:21) y su
aparición equivale ver a Dios (Éxodo 3).Permite,
entre otras cosas solo reservadas a Dios, que se le adore (Jueces 13:20),
actitud que ningún ángel común fiel a Dios aceptaría (Apocalipsis 22:8).
Además, verlo a él, equivale ver a Dios (Jueces 13:22).
Jesús
permite que se le adore (Juan 9:38), lo
mismo que el ángel de Jehová (Jueces 13: 20) algo
que solo a Dios se le debe tributar (Éxodo 20: 3-5 y
34:14) y se identifica con el nombre divino “Yo Soy” (Juan 8:24), tal
como se identificó Dios a Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:14).
La
zarza ardiendo
La
Biblia principia el relato diciendo “Y se le apareció en Ángel de Jehová en
una llama de fuego en medio de una zarza” (Éxodo 3:2; Versión Reina Valera
1960). Sin embargo, el versículo 4 del capítulo 3 dice que, quién estaba en la
zarza era Dios: “Viendo Jehová que él iba (Moisés) a ver, lo llamó
Dios de en medio de la zarza” (Éxodo 3:4; Versión Reina Valera 1960).
La
presencia de Dios en las llamas queda confirmada en la solemne declaración del
versículo 6 “Y dijo: Yo Soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob”
(Éxodo 3:6; Versión Reina Valera 1960) y por lo relatado en el versículo 7,
que asegura que se trataba de Jehová. “Dijo luego Jehová: Bien he
visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor”
(Éxodo 3:7; Versión Reina Valera 1960).
Resumiendo,
el relato bíblico llama en el versículo 2 del capítulo 3 a este ser Ángel de
Jehová. Más adelante, en el versículo 4, se lo identifica con Jehová y Dios. En
el versículo 7 es Jehová mismo quién habla y en el 14 le dice a Moisés “Y
respondió Dios a Moisés: Yo Soy el que Soy. Y dijo: así dirás a los
hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros” (Versión Reina Valera
1960). “Yo Soy” es el nombre con el cuál Cristo se identifica ante los judíos
en Juan 8: 58. “Antes que Abraham existiera: Yo Soy”.A la luz de lo que la
Biblia narra, se infiere que el Ángel de Jehová y Cristo es la misma persona.
El
pastor Roberto Passo, judío mesiánico de Buenos Aires dice “Las
Sagradas Escrituras hablan de “un ángel del Eterno[1] ,
la palabra “ángel” en hebreo es mensajero. No siempre se refiere a seres
angelicales. Puede referirse también a un hombre. Pero en varios pasajes de las
Escrituras el “ángel del Eterno” es a la vez «el Eterno»”. [2]
De
las tres personas de la Trinidad solo Cristo actúa de modo visible a los
ojos humanos, tal como les sucedió a Jacob y Gedeón.
Jacob,
cuando se preparaba para encontrarse con su hermano Esaú a quién había sustraído
la primogenitura mediante un ardid (Gn. 27: 1-46), debió luchar en cercanías
del vado de Jaboc con un extraño varón durante una noche hasta el amanecer.
Este varón, después de cambiarle el nombre por el de Israel (Dios lucha), lo
bendijo antes de dejarlo. Cuando éste se hubo marchado, Jacob llamó al lugar de
la confrontación Peniel, (el rostro de Dios) porque dijo: “Vi a Dios
cara a cara, y fue librada mi alma” (Gn. 32: 30. Versión Reina Valera
1960).
También
Gedeón tuvo trato con el Ángel de Jehová (Jueces 6:1-40). En el relato vemos
como el Ángel de Jehová se aparece a Gedeón saludándolo con un “Jehová está
contigo” (v. 12). Aquí se da un paralelismo con lo sucedido en la zarza
ardiente de Éxodo 3: 1-14.
El
relato se inicia con el Ángel de Jehová cuya función de mensajero pronto se
diluye ante la revelación majestuosa de su verdadera identidad divina. La Biblia
identifica a este ser como Dios. Dice en el versículo 14: “Y mirándole
Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los
mediatintas. ¿No te envío yo?” (Versión Reina Valera 1960).
Esto
sucede como consecuencia de los reparos de Gedeón de transformarse en adalid de
la causa hebrea contra los madianitas que, por entonces, los oprimían
cruelmente mediante ataques continuos. “Jehová le dijo: Ciertamente yo
estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”
(V.16).
En
los versículos 20 y 21, el Ángel de Jehová identificado como “de Dios”
en el 20, ordena que los alimentos, que Gedeón le había ofrecido en el
versículo 18, sean colocados sobre una roca. Se trataba de carne de
cabrito, panes sin levadura, todo mojado con caldo.
Después
de obedecer Gedeón “...extendiendo el Ángel de Jehová el báculo que tenía en
su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de
la peña, el cuál consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de
Jehová desapareció de su vista. Viendo entonces Gedeón que el ángel de Jehová,
dijo: Ah, señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero
Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás” (Jueces 6: 21-23.
Versión Reina Valera 1960).
Ahora
bien, Dios no miente de modo que ¿cómo es posible ver Dios cara a cara sin
morir, tal como lo asegura en Éxodo 33: 20? Solo mediante la aceptación de la
deidad de Cristo es posible explicar que Dios hable “face to face” con
los hombres sin que estos perezcan. Es
Cristo, la segunda persona de la Trinidad, quién puede interactuar de este modo
tal como lo demostró durante su encarnación como Mesías.
También
Manoa y su esposa, padres de Sansón, vieron y hablaron con el Ángel de
Jehová.
El
nacimiento de Sansón se narra en Jueces 13: 1-25 y estuvo rodeado de
manifestaciones divinas. La Biblia dice, después que Manoa le ofreciese
alimentos que el Ángel de Jehová rechaza porque prefiere que con ellos se
realice un holocausto, lo siguiente:
“Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel del Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre que es admirable? Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y su mujer. Porque aconteció que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y su mujer, los cuales se postraron en tierra. Y el ángel de Jehová no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová. Y dijo Manoa a su mujer: ciertamente moriremos porque a Dios hemos visto”. (Jueces 13: 17-22. Versión Reina Valera 1960)[3].
El
temor de Manoa es comprensible. No ignoraba la advertencia de Éxodo 33:20. Sin
embargo, cada vez que el ángel de Jehová se manifiesta nada sucede con los
hombres aunque este sea Dios. Que su naturaleza es divina no hay dudas.
Las
palabras de la mujer de Manoa en el versículo 23 “Si Jehová nos quisiera
matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos
hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto” dan
cuenta que este ser es Dios. No obstante, en el versículo 17 el ángel habla de
Jehová como si se tratara de otra persona, lo cuál apoya la pluralidad de
personas.
Los
Testigos de Jehová y la re-escritura de pasajes bíblicos
Considero
revelador el texto de Zacarías 3:1-4 donde
el ángel de Jehová se identifica con Jehová mismo al perdonar los pecados de
Zacarías (v. 4); además de nombrar a Jehová como otra persona; como muestra de
la manipulación que hacen a la hora de traducir, los Testigos de Jehová. Dado
que no aceptan la Trinidad, tergiversan todos los pasajes que hacen referencia
a la multiplicidad de personas en la Deidad.
Fred
Franz, autoproclamado en vida como el único maestro bíblico de la sociedad[4], Nathan Knorr, Albert Schroeder y George Gangas,
miembros del por muchos años, enigmático “New World Bible Translation
Committee” (Comité de la Traducción de la Biblia Nuevo Mundo); formado
para “traducir” la Biblia de los Testigos de Jehová y todos ellos
antitrinitarios declarados; parece que no advirtieron que este pasaje
claramente identificaba al ángel con Jehová como Jehová a la vez que lo muestra
como una persona distinta y si lo hicieron, tergiversaron adrede la Escritura
para quitarle deidad a Jesús. Recordemos que la Watch Tower enseña que Jesús
antes de venir al mundo como pagador de un rescate, era (y es) el arcángel
Miguel.
El
texto en la Reina Valera 1960; que los propios Testigos califican de
excelente; dice: “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cuál estaba delante
del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo
Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a
Jerusalén te reprenda”.
La
versión Traducción Nuevo Mundo transcribe: “Y procedió a mostrarme a Josué
el sumo sacerdote de pie delante del ángel de Jehová, y a Satanás de pie a su
derecha para presentarle resistencia. Entonces [el ángel de] Jehová dijo a
Satanás: “Jehová te reprenda, oh Satanás, sí, Jehová te reprenda, el que escoge
a Jerusalén’.
Aquí
el ángel de Jehová oficia de abogado defensor de Josué que está siendo acusado
por Satanás ante Jehová. Compárese con lo que el apóstol Juan escribió: “y
si alguno hubiese pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el
justo” (1 Jn. 2:1. V. Reina Valera 1960). Impresionante ¿verdad?
Para
concluir, consideremos en la traducción de los Testigos, Génesis 31: 11-13: “Entonces
me dijo el ángel de Dios [verdadero] en el sueño: ‘¡Jacob!’, a lo cual
dije: ‘Aquí estoy’. Y continuó él: ‘Alza los ojos, por favor, y ve que todos
los machos cabríos que se lanzan sobre el rebaño son rayados, moteados y
manchados, porque yo he visto todo lo que Labán te está haciendo. Yo soy el
Dios [verdadero] de Betel donde ungiste una columna y donde me hiciste
un voto.” (Traducción Nuevo Mundo).
Ahora
bien, los miembros del Comité de Traducción de la Watch Tower se las
arreglaron para disminuir la figura del ángel de Jehová transcribiendo “ángel
de Dios”. Incluso Oseas 12:2-4 que se refiere a este evento, parece indicar
que Jacob luchó con un ángel de los muchos que están al servicio de Dios. Pero
si nos fijamos en el hecho al que hace referencia el ángel de Jehová; en
Génesis 28: 10-20; vemos que se está identificando nada menos que con el propio
Jehová, es decir, está afirmando ser el Dios que se le había aparecido
anteriormente, en Betel. Es importante este detalle porque el pasaje muestra
tanta claridad a la hora de identificar a este Ángel de Jehová con el
mismo Jehová, que ni siquiera la Watch Tower ha podido modificar
sustancialmente el sentido de la frase.
Jacob,
después de engañar a Isaac, su padre, para obtener la primogenitura de su
hermano Esaú, es enviado por Isaac a tierra de Padán Aram, sitio donde
residía Labán, el hermano de su esposa Rebeca.
En
el transcurso del viaje, decidió pasar una noche en campo abierto en un sitio
llamado Luz (almendro) de modo que tomó algunas piedras y las puso como apoyo
de su cabeza. Profundamente dormido, comenzó a soñar con una escalera que,
apoyada en la tierra, tenía un extremo tocando el cielo por donde subía y
bajaban ángeles. En el extremo superior, que llegaba al cielo, estaba nada
menos que Jehová el cuál le dijo: “Yo soy Jehová el Dios de Abrahán tu padre
y el Dios de Isaac” (Traducción Nuevo Mundo).
Jacob,
al despertar de sus sueño, dijo: “Ciertamente Jehová está en este lugar y yo
no lo sabía” (Reina Valera 1960). Luego erigió una columna con las piedras
que le habían servido de cabecera y derramó aceite sobre ella en acto de
pleitesía. Finalmente llamó al lugar Betel que significa casa de Dios e hizo un
voto.
Es
precisamente a este hecho que se refiere el ángel de Jehová de Génesis
31:11-13, de allí que, cabe concluir, que ambas personas son distintas pero las
dos son parte de un solo Dios. Solo así se puede comprender sus palabras
del ángel de Jehová “Yo soy el dios [verdadero] de Betel donde
ungiste una columna y donde me hiciste un voto” (v. 13).
Compárese
con Génesis 35:1 dónde la Biblia rememora este suceso diciendo: “Después de
eso Dios dijo a Jacob: “Levántate, sube a Betel y mora allí, y haz allí un
altar al Dios [verdadero] que se apareció cuando estabas huyendo de Esaú
tu hermano” (Traducción Nuevo Mundo).
Concretamente:
“Dijo ’Elohim a Jacob: Levántate, sube a Bet-el y mora allí, y erige
un altar al ’El que se apareció cuando huías de tu hermano Esaú”. «EL»,
es un nombre simple que se emplea para llamar al Dios verdadero en 204 pasajes
y expresar poder o potencia mientras que, para otros, se lo emplea en 18
versículos especialmente en los libros de Job, Salmos e Isaías[5].
En síntesis, el ser que vio Jacob era Jehová, en su segunda persona de la
Trinidad, o sea, Cristo Jesús.
Agar
también vio al Ángel de Jehová
Otros
pasajes de la Biblia donde actúa este ser es en Génesis 16: 7-14, donde Agar,
la sierva egipcia de Sarai, esposa de Abrám, tiene un encuentro con el ángel de
Jehová. Este encuentro se habrá de repetir en Génesis 21: 17-20. (Ver además:
Gn.12:7 y 17:1-22).
Encinar
de Manre.
Abraham ve a tres, pero adora uno
En
Génesis 18: 1-33 se narra la llegada de tres varones a las tiendas de Abraham,
situadas en el encinar de Manre, en Hebrón, dos de los cuales eran
evidentemente ángeles y el otro, Jehová. “Después le apareció Jehová en el
encinar de Manre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del
día” (v.1).
El
roble de Abraham
En
inmediaciones de Hebrón
Tiene
5000 años y ya ha muerto
Conmemora
el lugar donde Abraham recibió
Tres
ángeles, uno de los cuales era el Angel de Jehová
o
sea Jesús antes de venir al mundo como Mesías
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Gentileza
Panoramio
Queda
claro que uno de estos varones era divino puesto que Abraham se postra en acto
de adoración no siéndole impedido. Como dijo Agustín de Hipona: “vio a tres,
adoró a uno”. En efecto: llamativo es el número de personas que aparecen en
este relato: Tres. En los versículos 13, 14 y 15 del capítulo 18 aparece en
toda su plenitud uno de los atributos de Dios: la omnisciencia.
Efectivamente,
después de prometer uno de los varones; la Biblia no identifica claramente cuál
varón habla pero, por el tono de sus palabras, se infiere que se trata de
Jehová; que la esposa de Abraham tendría un hijo ella entre si rió escéptica de
la promesa, por considerarse ya demasiado vieja como para quedar embarazada.
Al
recriminar el varón a Abraham la actitud de la mujer, esta negó haberse reído
lo que motivó que el varón la contradijera: “No es así, sino que te has
reído” (v. 15). Aunque no sepamos la distancia que separaba a Sarai del
varón, es evidente que ella supuso que no la habían oído, de allí que arriesgó
negar empleando una mentira. Reír entre sí a veces implica sonidos apenas
perceptibles pero no cabe dudas que este Ser leyó la mente de la mujer.
El
relato prosigue con la revelación de la identidad del varón como Jehová. Al no
ocultarle Jehová a Abraham sus planes de castigar Sodoma y Gomorra, éste
intercede por los justos (suponía que los había) que habitaban esas ciudades.
Durante
toda la intercesión, Abraham se dirige a Jehová con suma reverencia lo que da
una señal de la importancia de aquel ser. Finalmente, concluye el relato con un
“Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar con Abraham” (v. 33). Los
Testigos de Jehová dicen que estos tres varones eran ángeles[6],
pero esta interpretación es errónea porque Dios a ninguna otra persona que no
sea parte de la Trinidad, da su propio nombre Jehová el cuál es el nombre
propio de la Divinidad.[7] La Palabra deja claro
que Jehová habló con Abraham. Es evidente que el ángel de Jehová es
Cristo, la segunda persona de la Trinidad, antes de venir al mundo como Mesías
y que se presento como Jehová ante Abraham.
Ahora
bien: es ser actúa como mensajero pero nunca en un sentido de inferioridad en
cuanto a Jehová. Verlo a él es ver a Dios y adorarlo a él, es adorar a Jehová.
Las apariciones del ángel de Jehová constituyen una poderosa evidencia de la
divinidad del Mesías puesto que, en cada una de sus apariciones, no solo actúa
como Jehová sino que las escrituras fusionan su rol con el del Padre
haciéndolos un solo Dios en esencia. En síntesis: dado que las escrituras
del Antiguo Testamento lo identifican como Jehová, concluyo que el ángel de
Jehová es Cristo, una de las personas de la Trina Deidad, a la que llamamos
Jehová o Yhaweh (YHWH).
Otros
pasajes de las Escrituras...
Dónde
es posible observar al ángel de Jehová en acción son: Génesis 22:11-18, dónde
Dios ordena a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac; Número 22: 21-40, donde
el ángel de Jehová resiste las intenciones de Balaam; Jueces 5: 23, dónde el
ángel de Jehová pronuncia una maldición; 2 de Samuel 24: 1-25 donde se lo ve
actuando en Jerusalén en acción de castigo por el censo que trató de realizar
el rey David. Compárese con 1 de Crónicas 21: 1-27; 2 de Reyes 19:35 donde el
ángel de Jehová destruye el ejército de Senaquerib, rey de Asiria, que asediaba
a Jerusalén. Compárese con Isaías 37:36.; Salmo 34: 7 y Zacarías 1:11,
12.
El Ángel de
Jehová sacó a los israelitas de Egipto
En
Éxodo 14:9 la Palabra nos informa que un ángel de Dios iba en una columna de
nube acompañando a los israelitas en su huida de Egipto. Número 20:16 no dice
sobre esto que, al clamar los israelitas por su opresión a manos de los
funcionarios del Faraón, Dios envió un ángel para sacarlos de Egipto.
Hasta
aquí podríamos interpretar que toda la marcha de Éxodo fue asistida por un
ángel más de los incontables que Dios tiene a su servicio. Sin embargo, en
Jueces 2:1 comienza a dilucidarse quién es este ángel que en una columna de
nube defendió a los israelitas de las tropas egipcias. Dice la Palabra: “El
ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os
introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres diciendo: No
invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto
con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar”.
Ahora
bien, cuando recordamos que este pacto fue el suscrito por Moisés con el
mismo Jehová (ver Exodo 34: 10-13 y Deuteronomio 7: 2-5) no caben dudas que
este ser tan increíble es el ángel de Jehová el cuál se identifica con Dios
mismo no obstante ser una persona diferente. Solo así se comprenden las
palabras de Dios en Exodo 23: 20-23. Fue el ángel de Jehová quién sacó de
Egipto a los israelitas, y este ser es la segunda persona de la Trinidad,
Cristo antes de su encarnación como Jesús, el cuál es Jehová.
(c)
Marc Pesaresi
[1]
Como buen judío, Passo se niega a mencionar la frase el
“ángel de Jehová”. Prefiere los términos “el ángel del Eterno”, el cuál no
repugna sus creencias y tradiciones judaicas ni tampoco molesta a los numerosos
miembros de la colectividad hebrea que reside en Argentina y con los cuales
mantiene relación.
[2]
Passo, Roberto O.: Al Judío primeramente; JAMI;
Buenos Aires; Argentina; 1990; p.p. 161, 162.
[3]
Con respecto al vocablo “admirable”, compárese con Isaías 9: 6 donde se
identifica al Mesías por venir de este modo: “Porque un niño nos es dado, y
el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero,
Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Reina Valera 1960). El nombre
Padre Eterno se puede relacionar con Jn. 14:8,9. “El que me ha visto a mi,
ha visto al Padre”, dijo Jesús Se puede alegar que esta comparación trae
dificultades puesto que es factible confundir la persona del Padre como
manifestándose alternativamente como Hijo, lo cuál sería una variedad de
modalismo herético. Pero debemos tener en cuenta el contexto de la respuesta
del Mesías a Felipe. Lo que este le estaba solicitando era ver a Dios, en
concreto, la esencia inmaculada de la Deidad, de allí que Cristo le responde de
este modo, satisfaciendo su curiosidad de una manera no peligrosa para su
propia integridad física. No podría mostrarle a Dios a Felipe estando este en
el cuerpo humano. Si podía verlo el curioso discípulo, en la segunda persona de
la Trinidad. Interpreto que el Señor quiso decir, que verlo a él era ver
a Dios. De otro modo, caeríamos en otro error modalístico.
[3]
Franz, Raymond: Crisis de Conciencia;
Editorial Clie; Terrassa; Barcelona; España; Cap. 3: El Cuerpo Gobernante;
p.57.
[5]
Girdlestone, Robert Baker: Sinónimos del Antiguo
Testamento; Editorial Clie; Terrassa; Barcelona; España; 1986; Cap. 2: Los
Nombres de Dios; p.p. 41,42.
[6]
Perspicacia para Comprender las Escrituras, Tomo
1, p. 31
[7]
Los Testigos se basan en Heb 13:2 “No
os olvidéis de la hospitalidad, porque por esta algunos hospedaron
ángeles sin saberlo” para justificar sus interpretaciones que
aseveran, que los tres varones que visitaron a Abraham eran ángeles..
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