sábado, 7 de mayo de 2011

TEMPLARIOS en PATAGONIA


El documental PATAGONIA TEMPLARIA del periodista Nicolás Tamborindegui, ha ganado el premio MARTÍN FIERRO . Nos sumamos al festejo por el logro de este importante galardón de la República Argentina.


San Antonio Oeste


PATAGONIA ARGENTINA


Lunes 27 de junio de 2011




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Advertencia: El presente trabajo se encuentra sujeto a  periódicas actualizaciones, a medida que la investigación se profundiza y aparecen nuevos aportes de interés. No existe en esta tarea, ninguna intención de menoscabar creencias místicas, esotéricas o ideológicas, de aquellos que aceptan la presencia Templaria en Patagonia. Simplemente, encaro la tarea de llevar otra cara de la verdad, a los lectores del blog. Ojalá no se me mal interprete. Tanto los creyentes como yo, buscamos la verdad pero, con metodologías diferentes. Si en el futuro se lograra probar; definitivamente; que los Templarios habitaron  en Patagonia, nada me daría más placer que anunciar la buena nueva. (Derechos Reservados)
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Cerro Fuerte Argentino 
Provincia de Río Negro, Patagonia Argentina
Foto
Marc Pesaresi

A fines del 2009 recibí un mails  del periodista neuquino Nicolás Tamborindegui, ganador de un premio Martín Fierro por su documental "Nazis en la Patagonia",  donde solicitaba  una entrevista  sobre el tema Templarios en Patagonia dado que se encontraba recopilando material para un posterior trabajo para la televisión. Le comenté mi postura escéptica y me replicó que la conocía de ahí que requería mi opinión. En Febrero de 2010 comenzaron las entrevistas y filmaciones. El documental fue puesto al aire primero en Neuquén y luego en Buenos Aires, hacia agosto 2010 con el título PATAGONIA TEMPLARIA.


A instancias de algunos místicos, se ha desarrollado la creencia que en Patagonia, se encuentra el Santo Grial y la ciudad de los Césares. He vivido gran parte de mi existencia en San Antonio Oeste y puedo asegurar: nunca antes de la llegada de Fernando M. Fluguerto Martí a nuestra región, se mencionó en  al sagrado Grial. Por el contrario, la ciudad de los Césares si es parte de la mitología local. 
Ing. Fernando M. Fluguerto Martí
Incansable defensor de la teoría que sugiere la llegada de
Templarios a la Patagonia Argentina para ocultar el Santo Grial.
Aquí se lo ve meditando en algún lugar de Argentina
Foto
Gentileza 
Blog


Desde pequeño supe de historias y mitos que involucraban: al Rey de la Patagonia; el paso de Musters junto a las tribus Tehueleches; matanzas de gauchos a manos de indios y de indígenas a mano de soldados; la presencia del buque de guerra auxiliar de la Kaiserliche Marine Seydlitz que huía de la persecución británica luego de la batalla de las Islas Malvinas -en la Primera Guerra Mundial-el arribo de submarinos nazis  no solo a la Patagonia sino a la base naval de Mar del Plata con refugiados del régimen destruido por los aliados, incluso la llegada de Hitler  a la Caleta de los Loros, entre Viedma y San Antonio Oeste; avistamientos de sumergibles extraños y de ovnis; el paso del Rey de la Patagonia; la llegada de herederos de la corona Británica o de las andanzas de Saint Exupery creador del Principito, etc,. pero nunca acerca de la  presunta llegada de templarios a Patagonia.

En cuanto al cerro Fuerte Argentino siempre tuvo atracción por su belleza orográfica y las rocas o restingas, que lo resguardan de los embates de las aguas del Golfo San Matías, donde los mariscadores llamados "pulperos" hacen su dinero con la pesca del pulpo. También tiene un aura de misterio, por "luces que aparecen" al decir de las gentes del campo y que el autor de este articulo observara una vez, la cuál estimo como producto de algún fenómeno meteorológico que requiere un estudio científico (Ver: Fenómenos Meteorológicos Inusuales: rayos con formas esféricas  o rayos globulares, como una probable explicación al fenómeno llamado también luz mala o fuegos fatuos) para separar la verdad de la mitología. (Ver: Mitología Aborigen: Anchimallén)
Nicolás Tamborindegui
en algún lugar de
Patagonia Argentina
 Foto 
Facebook

Génesis de un mito

Gracias a la argenta Fundación Delphos  el cerro Fuerte Argentino en la provincia de Río Negro, Argentina, muy cerca del balneario Las Grutas perteneciente a la comuna de San Antonio Oeste, ha adquirido inesperada fama. De pronto, se la vincula nada menos, que con el mítico santo grial y a la existencia en sus costas de antiguas fortalezas templarias.
Turismo en Las Grutas
Gracias a sus aguas templadas durante el verano, la costa de la provincia norpatagónica de  Río Negro se ha tornado atractiva para el turismo veraniego Argentino. Dentro de este contexto de servicios, el mito de los templarios en  Patagonia adquiere dimensión sobre todo, gracias a la promoción que hacen algunas empresas de excursiones que llevan gente, hacia el cerro Fuerte Argentino.
Foto
Marc Pesaresi

De ser comprobable la teoría de los delphianos, Argentina se convertiría en la sensación arqueológica del mundo entero. Es inimaginable el revuelo histórico social y científico que desataría el hallazgo de una fortaleza del Temple en la Patagonia. 


¿Qué es el Santo Grial?


Era una copa o un plato, supuestamente utilizado por Jesús en el transcurso de su última cena, en donde José de Arimatea habría recogido sangre del Mesías agonizando en la cruz. ¿Qué certeza podemos tener que esto en verdad sucedió? Ninguna, más allá de la narrativa mítica.


Que un hebreo de cierta alcurnia como José de Arimatea, regresara a la casa donde Cristo cenó para tomar el plato o la copa donde el maestro comió o bebió, con el extraño propósito de conservar sangre del Mesías, parece un hecho improbable. No existe ningún relato bíblico, menos histórico, que mencione semejante conducta.


Fue un tal Roberto de Boron el primero en relacionar al Grial como un recipiente místico cristiano dotado de poderes sobrenaturales, en un escrito titulado Joseph d'Arimathie  que publicó siglo XII (12 y en relación con el mito creado en torno al Rey Arturo, de cuya figura ya se venía ocupando Chrétien de Troyes, en su obra Perceval o Le Conte du Graal. Si bien de Troyes menciono al Grial, no profundizó en detalles, ni siquiera lo llamo "santo". 


Roberto de Boron por el contrario, le otorgó esa pátina mística que sobrevive  a la fecha, al mencionar que el mismo Jesús se le apareció a José para entregar el recipiente con su sangre con el expreso mandato de transportarlo a Britania. Establecido en la isla, José mantuvo escondido al Grial con la ayuda de un grupo de guardias selectos en Avalón o Glastonbury, en la moderna Inglaterra.


Glastonbury Tor
Foto
Google Earth

 ¿Dónde esta el Grial?


Los delphianos insisten  que está perdido, en algún lugar de la Patagonia. Sin embargo, pocos saben que sobreviven no uno sino varios cáliz "genuinos" (lo cuál no significa que Jesús los utilizara, sino que provienen de Oriente Medio y son utensilios muy antiguos) y algunos exóticos que involucran sangre humana.


1. En la Catedral de Valencia, España, por ejemplo, hay uno precioso al que  estudio el arqueólogo Antonio Beltrán  de la universidad de Zaragoza. Beltrán determinó que el objeto, fue labrado en algún taller de Egipto, Siria o incluso, la misma Palestina entre los siglos I o II a, C. 


Tiene forma semiesférica, de unos 9,5 cm de diámetro y es de piedra ágata cornalina oriental sin ningún adorno exceptuando una línea paralela al borde. En la Edad Media, afirman otros expertos entre los que se encuentra el heráldico José Luis Sampedro, se le añadió una base o pie con forma de vaso invertido con sujetadores de oro. Sin embargo, este objeto aún requiere ser datado mediante el Carbono 14, estimándose la procedencia y la antigüedad mediante comparaciones con otros elementos de la época. 


2. El Sacro Cátino de Génova, que es una vajilla exagonal al que los genoveses piensan, no como grial sino como un plato que se usó durante la santa cena. Es un objeto bastante antiguo ya que arribó a Europa al regresar la primera cruzada.


3. El Santo Cáliz de Cebreiro en la provincia de Lugo, Galicia, al que se venera por ser milagroso.


4. El Cáliz de Ardagh, hallado en Irlanda y conservado en Dublín. Es una orfrebería del siglo VIII.


5. Están quienes piensan que el santo grial o es sino, un linaje de sangre real. Margaret Starbird, por ejemplo, es una escritora sobre temas religiosos controversiales. Ella sostiene que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo descendientes. Sus trabajos de índole feminista, han influenciado notablemente a escritores de éxito entre quienes se encuentran Michael Baigent, Richard Leigh y Dan Brown, archifamoso después de publicar El Código Da Vinci. 


6. Otros "santos griales" se los presume distribuidos por el mundo, incluso en alguna caverna aún por descubrir, de la mítica Oak Island, en la bahía de Mahone, Nueva Escocia, Canadá. Con tantos lugares mencionados ¿por qué no la Patagonia?


¿Existe evidencia de poblamientos europeos precolombinos?


Sí. No obstante, la única presencia europea precolombina estudiada con el método científico es el poblado vikingo de L´Anse-aux-Meadows en Terranova, Canadá. El resto de los hallazgos materiales o cartográficos sobre visitas antes de los españoles a las Américas,  no obstante los esfuerzos de los argentinos Paul Gallez y Dick Ibarra Grasso y otros como Bernardo V. Biadós,  así como el francés naturalizado argentino Jacques de Mahieu (1) no pasan de ser evidencias precarias o controversial,  que requieren de mayor atención científica. 
Reconstrucción de un poblado vikingo en Newfoundland, Canadá 
foto 
Dylan Kereluk
Wikimedia Commons


Dick Edgar Ibarra Grasso 
(Concordia, Entre Ríos, 17 de enero de 1917 - Buenos Aires, 13 de julio de 2000)
Foto
Internet

¿Qué afirma la Fundación Delphos?

En tiempos precolombinos, algunos siglos antes y después del primer milenio de la era cristiana, habrían existido una serie de enclaves en nuestra Patagonia habitados por una suerte de Orden Templaria o Proto-Templaria constituida por gente blanca, de etnia indoeuropea. Estas ciudadelas fortificadas habrían sido por lo menos tres. Un fuerte-puerto sobre el pacífico y otro sobre el atlántico, ambos a la misma latitud, aproximadamente entre los 41º y los 42º Sur. Y la tercera en los ante fuertes de los Andes en la zona central de la patagonia argentina, también aproximadamente en la misma latitud. Esta última habría sido la Ciudad de los Césares propiamente dicha. (…) Este último detalle estaría emparentado con el siguiente hecho. Si bien estas "ciudades de los Césares" habrían sido abastecidas de personal desde Europa y/o desde enclaves similares en el extremo oriente, el objetivo y los fundamentos de esta Orden habrían sido profundamente cristianos pero no ligados a la jerarquía visible de la Iglesia Católica. Al llegar los tiempos históricos a un punto determinado decidieron trasladar el Santo Grial a nuestras tierras, manteniéndolo oculto y protegido desde entonces. Es evidente que todas estas "Ciudades de los Césares" fueron abandonadas voluntaria y organizadamente ante la llegada de la conquista española. De ahí los pocos elementos materiales que hayan dejado. El motivo de esta mudanza y su destino posterior es objeto de muchas conjeturas que no es del caso señalar aquí, pero que constituyen uno de los mayores misterios de nuestro tiempo”.
El Fuerte no es una fortaleza

El fuerte al que hace mención la Fundación, es en realidad, una meseta o barda  natural y no una fortificación, que se llama precisamente Fuerte Argentino. Desde los acantilados de Las Grutas se la puede observar a simple vista, imponente y recóndita, elevándose hacia el sudoeste y no hay rastros en sus inmediaciones -ni siquiera en toda la Patagonia- de ruinas de ninguna presunta Ciudad de los Césares
El Fuerte Argentino visto desde las playas de Las Grutas
Río Negro - Argentina
Foto
Marc Pesaresi

Si bien hermosa por su aspecto, parece poco probable que alguna vez soportara los basamentos de alguna edificación europea precolombina. No se ha encontrado restos de obras que puedan ser relacionada con los cristianos de los primeros siglos o, de la posterior orden de los Caballeros Templarios excepto, algunos elementos, uno de los cuales, ha "desaparecido". Me refiero a cierta piedra "templaria" con una cruz tallada en el centro que fuera hallada aseguran, en una de las expediciones que la fundación realiza en búsqueda del santo Grial. 
Cerro Fuerte Argentino
Foto
Marc Pesaresi

Sin embargo, se tiene que admitir que el origen del nombre "Fuerte Argentino" no esta claro. Desde que el hombre blanco pisó estas tierras de modo definitivo allá por la última década del siglo XIX, el lugar se ha llamado de ese modo tal vez, porque en algún momento de su existencia cobijó algún campamento  temporal de loberos y balleneros o bien, se lo llama así desde los días de la expedición de Juan de la Piedra en 1779. 

A favor de esta hipótesis podemos mencionar el hecho que, parte de esta tripulación que estuvo en caminando en inmediaciones del Fuerte en el verano de ese año, se encontraba en abril, en la margen norte del río Negro, durante la fundación del Fuerte de Nuestra Señora del Carmen y Pueblo de Nueva Murcia, las actuales Carmen de Patagones y Viedma respectivamente.

No obstante, esto es pura especulación, no hay registro histórico fidedigno del porque de este nombramiento ni siquiera tradiciones orales de aborígenes locales. Quienes adhieren a la teoría o creencia, han presentado algunos mapas antiguos como pruebas que en el pasado, hubo algún tipo de fortificación. Sin embargo, todos están muy mal confeccionados, presentan errores y no hay documento alguno que se pueda fijar con exactitud el origen del nombre.
El autor de este artículo rumbo al Fuerte Argentino junto a un camión Reo de la empresa de turismo aventuras Desert Track
Foto
Marc Pesaresi

Bordeando la costa en vehículos todo terreno, por fin al traspasar un recodo llamado "el Sótano", se ve a lo lejos el Fuerte Argentino.
Foto 
Marc Pesaresi

¿Qué tipo de fortificación se debería buscar en el Fuerte?

Siguiendo a Delphos, si hubo una colonia de cristianos con ideas místicas, en los primeros siglos de nuestra era, las fortificaciones se tendrían que semejar a las romanas que por entonces, eran las mejores de su época. Los Romanos eran los dueños del mundo mediterráneo hasta bien entrado el siglo III d C. y, de haber existido una organización de personas que emigró a Sudamérica en esos días para ocultar algún preciado tesoro, sus construcciones debieron inspirarse en la arquitectura greco romana.

Además de un puerto con dock de piedras, el resto de las obras  deberían ser de piedras. La argamasa o mezcla para pegar las rocas, constituye todo un problema de difícil solución. Los Romanos inventaron el cemento cuyo empleo continuó a lo largo de los siglos. Tal vez esos presuntos inmigrantes lo hubieran empleado para pegar las piedras, a saber. No se ven canteras en las inmediaciones del Fuerte pero si lo que parece ser mezcla para edificaciones. En este caso, habría que consultar a expertos para que tomen muestras y daten el material. Delphos no aclara que tipo de orden pro templaria habría habitado la región, una vez más se ingresa en el terreno de las suposiciones. 

Pero, si  llegó tiempo después,  la orden de los Caballeros del Temple, lo que tendría que buscarse es nada menos, que un castillo medieval, con todas sus instalaciones.

No hay ruinas de fortificaciones en inmediaciones del Fuerte Argentino


Castrum romano en Palestina
Si hubiera existido un emplazamiento cristiano pre templario en El Fuerte, como mínimo, se tendrían que observar restos semejantes a los que se ve en Masada. Pero no se ve en el lugar, ningún cimiento de fortificaciones europeas como estas, construidas por legionarios romanos mientras asediaban la fortaleza hebrea. Este tipo de obras eran las más habituales en Palestina en tiempos de Jesús.
Foto 
Wikimedia Commons

Cabe preguntar: ¿qué tipo de castillos establecían los monjes sacerdotes? Eran fortificaciones destinadas a perdurar en el tiempo. Pero en el Fuerte Argentino no se observan restos de  fortalezas ni de campamentos templarios,  caminos, fuentes de agua potable, áreas de cultivos –de algo tenían que vivir estas personas- toda una intrincada infraestructura que en Europa y Medio Oriente sí se puede encontrar mediante excavaciones arqueológicas o con solo mirar, pero que, en esta parte de la Patagonia, por el  momento no aparecen. 


En la foto siguiente, se observan  viejos castillos del temple en España. Se conservan muy bien a pesar del maltrato del tiempo. De haberse construido algo semejante en Patagonia, las ruinas deberían verse como estos edificios o quizás mejor. 
Fortaleza Templaria de Monzón 
ARAGÓN, ESPAÑA  
Foto  
(Huesca, Aragón Bridgeman Art Library)


Castillo de Peñíscola
Comunidad Valenciana
España
Foto
Makinal
Wikimedia Commons

En el Fuerte Argentino no se encuentran  sillerías del tipo  obras romanas de los primeros siglos del cristianismo y mucho menos, leyendas aborígenes que hablen de la predicación del evangelio en tiempos tan remotos. Los hombres blancos que se mencionan en algunos relatos indígenas son de tiempos recientes, sin duda, transmisiones orales nacidas de los contactos con los exploradores españoles e ingleses y los pescadores de ballenas y lobos marinos y no se pueden atribuir a la presencia de europeos precolombinos. Recordemos que los aborígenes solían darse buenos festines con carne de lobos marinos, tal como refiere Francisco P. Moreno en su libro Viaje a la Patagonia Septentrional de 1882. En estas actividades por procurarse carne en las costas, entraban en contacto con navegantes europeos.


Solo los mormones, además de la Fundación Delphos, poseen un legado de historias de personas adoradoras de Dios residiendo en América  antes que Colón y esta idea, muy resistida, no encuentra hasta la fecha, ninguna prueba contundente en el ámbito de la arqueología y la etnografía.

Se debe precisar que Delphos afirma que estas fortalezas fueron abandonadas no destruidas. De modo que algunos restos de mampostería deberían quedar en el Fuerte Argentino que nos permitiera aproximarnos a algunas conclusiones. Pero no hay absolutamente nada que tenga origen cristiano tanto de los primeros siglos ni posterior.
Playas del Fuerte Argentino
Existe una cada vez más lucrativa industria de turismo aventura que lleva gente a visitar emplazamientos templarios. Sin embargo, cuando se arriba al lugar, no se ve absolutamente nada debiéndose conformar el visitante con disfrutar de las playas y el paisaje.
Foto 
Marc Pesaresi

Algunos problemas que plantea la hipótesis Delphos

La Fundación no explica:

1.¿Cómo ubicaron los presuntos proto templarios al Fuerte Argentino, en tiempos tan remotos, como el siglo I y II d C.?

Si bien se puede teorizar que los fenicios y cartagineses sabían de la existencia de tierras que la mayoría de los pueblos europeos ignoraban, y  que estas singladuras con sus mapas podrían haber sido una fuente de conocimientos marítimos para navegantes cristianos posteriores, se tiene que probar que hubo relación de los templarios con estos posibles documentos, de otro modo, jamás se derribara la suposición a favor de la certeza.

Se sabe que los  egipcios y fenicios circunnavegaron África y de la estadía vikinga en  América antes de la llegada de los españoles, pero solo la presencia nórdica ha sido lo suficientemente documentada por la arqueología moderna, como para situarla en un contexto histórico. El resto de las pretendidas visitas, por el momento, hasta que se encuentren más evidencias, no pasan de la especulación. De modo que Delphos no puede explicar con rigor científico, cómo un colectivo de  proto templarios o templarios lograron alcanzar tierras sudamericanas, para esconder el Santo Grial.

2. ¿Por qué la Patagonia? ¿Por qué no otras tierras?

Es interesante preguntar ¿por qué la Patagonia? En efecto, si los Templarios poseían una flota de ultramar, quizás con naves diseñadas al estilo vikingo que por la época eran las más adecuadas para cruzar grandes distancias marítimas o bien cocas, al estilo de los barcos de la liga Hanséatica ¿por  qué esconder un tesoro en la Patagonia Argentina, tierra lejana y estéril a punto de considerársela un desierto entre la costa y  la Cordillera de los Andes?
El Fuerte Argentino al sur de San Antonio Oeste - Las Grutas en el Golfo San Matías
Foto
Google Earth

En la región del  Fuerte Argentino no hay agua potable suficiente, la tierra es refractaria a los cultivos, el ganado caprino y ovino subsiste siempre y cuando no haya sequías prolongadas, la meseta que baja del contrafuerte andino en el Oeste esta cubierta de vegetación xerófila que hace difícil la alimentación de la fauna local…¿qué pudo haber en la Patagonia Argentina, en la zona atlántica rionegrina de gran valor, que atrajera la atención de proto templarios y Templarios por igual, para depositar tesoros invaluables?
El Fuerte Argentino. Obsérvese la extrema aridez del terreno y  la barrera de rocas que impiden aproximarse a la costa a cualquier embarcación a menos que se arriesgue a sufrir un naufragio.
Foto
Google Earth

Por los datos proporcionados por hallazgos arqueológicos ocasionales, los aborígenes solo visitaban la costa para proveerse de pieles de lobos marinos y suplir otras necesidades pero sin habitar permanentemente parajes donde la muerte por sed era una realidad.

A unos 140 kilómetros hacia el norte del Fuerte Argentino, fluye el majestuoso río Negro, en cuyas riberas la vida era y es, mucho más sencilla. De hecho, la isla de Chole Choel, en el Valle Medio de dicho río, por siglos constituyó un sitio estratégico para las etnias nativas a punto tal que, llegada la conquista blanca desde Buenos Aires, tanto las tropas de Rosas (1833 y que visitara nada menos que Charles Darwin), en primer término y de Roca (1879), décadas después,  ocuparon de inmediato la isla por la importancia que poseía gracias a sus pasturas. Choele Choel -junto con Carhué en la provincia de Buenos Aires- eran terrenos de mucha importancia para los pueblos indígenas, de ahí la porfiada defensa mapuche a mano armada por conservarlos.
El río Negro a su paso por la ciudad de Viedma, capital de la Provincia de Río Negro. 
Al fondo, Carmen de Patagones, en la provincia vecina de Buenos Aires. De haber existido una comunidad cristiana asentada en Patagonia antes que Colón llegara a las islas del Caribe, sin duda que hubieran elegido las riveras de este río dada la gran disponibilidad de agua dulce y no, la árida costa al sur de San Antonio Oeste.
Foto
Marc Pesaresi


¿Por qué no ubicarse a orillas de ese río y si en una zona tan hostil como la costa de patagónica? Parece más lógico que la gente busque el agua para establecerse  y no territorios yermos, refractarios a la vida humana.
Carmen de Patagones vista desde Viedma a orillas del río Negro
Antiguamente se lo llamaba río de los Sauces o Currú Leuvú.
Foto
Marc Pesaresi

3. ¿Qué pasó con los caballos de los Templarios?

Los templarios eran caballeros, montaban a caballo. ¿Por qué no hubo caballos en Patagonia antes de la llegada de los conquistadores? Es cierto que en las Américas; durante el Pleistoceno; hubo una especie de caballo,  estos para la primera década después de Cristo llevaban siglos desaparecidos. Los equinos –tal como ahora los conocemos- reaparecerían en  América con los conquistadores españoles y eran excelentes ejemplares de la raza andaluz la cual a su vez tuvo en su desarrollo, influencia del moro árabe. En nuestro país, el caballo ingresó con Pedro de Mendoza en 1536. Abandonados a su suerte luego de la partida del adelantado español, los caballos se reprodujeron de tal modo, que más de cincuenta años después, Juan de Garay quedó asombrado hacia 1580 de ver las tropillas en estado salvaje.

De pronto, a los nativos les aparece un animal que, bien domesticado, transforma por completo la totalidad del transporte autóctono, hasta entonces limitado a la potencia de las piernas de los hombres y las patas de algunos camélidos.  

Ahora bien, supongamos que el caballo hubiera arribado con templarios, sin duda, semejante cambio  no podría quedar sin testimonio oral como pictórico. Pero entre los primeros pobladores de la Patagonia no hay tradición alguna acerca de este animal antes de la llegada de los españoles. El caballo es un bien motriz relativamente nuevo entre los indígenas.

No se  debe olvidar que los templarios además de curas, eran guerreros de caballería. Como tales, jamás podrían haberse despojado de sus cabalgaduras. Cuando transitaban de Europa a Medio Oriente por mar, por ejemplo, ellos embarcaban sus montas para utilizarlas al desembarcar.  Y  una vez instalados en su objetivo, se dedicaban a la remonta. 


Parece poco probable que ellos viajaran a Sudamérica sin caballos. Algunos debieron traer y ya en tierra, recomenzar la repoblación  para aumentar su número de equinos. Pero resulta ser, que en tiempos previos a la conquista española, no hubo caballos en esta parte del mundo y mucho menos en las inmediaciones del Fuerte Argentino. ¿Dónde están los caballos? 

4. ¿Dónde están los descendientes de los Templarios?

Delphos afirma que es un misterio su desaparición. Pero de haber europeos en esta parte del mundo, alguna descendencia debió quedar. Pero no la hay. Se puede alegar que, como monjes, los templarios no estaban autorizados a casarse dado que eran miembros de una orden clerical. Es verdad, pero no es menos cierto, que viajaban con personal auxiliar que si lo podía hacer. Por otra parte, está documentado, no todos los templarios cumplieron en algún momento, los preceptos de su orden a raja tabla y cabe suponer que, no pocos  de estos rudos monjes guerreros, lejos de las insidiosas miradas de la clerecía y del control papal, no habría permanecido mucho tiempo célibe ante la presencia de mujeres tehuelches de la región o de otras tribus. ¿O sí? ¿Habrían podido resistir en el celibato? 


Algunos muestran fotografías de "indios blancos" que no son sino, descendientes de personas de razas diferentes. Es cierto que algunos tenían la piel más clara que otros. Pero de ningún modo se puede afirmar que son descendientes de Templarios. Se tiene que probar que lo son. 


Entre los tehuelches debió haber algún mestizaje con blancos que visitaban ocasionalmente la costa durante el saqueo de los recursos naturales en los siglos que nadie protegió esta costa del entonces Virreinato del Río de la Plata, pero de ahí a suponer que este cruce étnico en Patagonia se produjo por la presencia de europeos antes que Colon, sin ninguna prueba científica que lo avale, es arriesgado.

5. ¿De dónde obtenían el agua?

La región del Fuerte Argentino es árida en extremo. El autor de este artículo recuerda en su niñez, la lucha permanente que sostuvieron los habitantes tanto de San Antonio Oeste, para procurarse el vital líquido para la preservación de la vidaEl problema del agua llegó a ser tan acuciante, que por décadas la gente bebía agua sucia a la que purificaba de cualquier modo. En mi casa por ejemplo, se excavó una cisterna para unos seis mil litros de agua, que se llenaba con camiones que la traían desde la estación del ferrocarril donde existen aún reservorios subterráneos donde se la almacenaba antes de ser distribuida entre los pobladores. 
Antiguo tanque para almacenamiento de agua potable, desde donde se distribuía a las viviendas en camiones cisternas. Este servicio perduró en San Antonio Oeste y Las Grutas hasta el año 1974 y aún se distribuye agua sobre todo, a los campos aledaños. Al fondo se ve una vieja cisterna subterránea de gran capacidad donde se descargaba el agua que se traía por ferrocarril...
Foto
Marc Pesaresi

Desde el arroyo Valcheta, a unos ciento treinta km., hacia el oeste. Recién a principios de los setenta se solucionó el abastecimiento de agua potable a San Antonio Oeste y Las Grutas gracias a la construcción de un canal derivador a cielo abierto, llamado Canal Pomona – San Antonio.
Canal a cielo abierto para transportar agua dulce desde Pomona, a orillas del río Negro hasta San Antonio Oeste - Las Grutas. La foto data de 1973 aproximadamente.
Foto cortesía
Museo Regional de San Antonio Oeste

Delphos supone que el río Negro, caudaloso curso de agua que atraviesa a lo largo la provincia del mismo nombre, pudo tener una desembocadura cerca del Fuerte. Incluso se publican fotos donde se muestra lo que parece ser el cauce de un río seco. Pero esta idea choca de plano, con la existencia hacia el noroeste, de dos depresiones en el terreno, una de las cuales, la del Gualicho, alcanza los 33 metros por debajo del nivel del mar –otras fuentes informan de 72 metros- bajos que son, en la práctica, insuperables barreras para cualquier curso de agua desprendido del Negro en dirección sur. Para Delphos es fundamental probar que el cerro El Fuerte alguna vez fue una isla, ya que basan sus creencias en lo narrado por el libro artúrico Perlesvaus  escrito en Francia en el siglo XIII.
El canal Pomona - San Antonio Oeste que abastece de agua desde el río negro a tres localidades en la costa del Golfo San Matías  y la Bahía de San Antonio, sigue una pendiente natural por donde el agua fluye sin más ayuda que la gravedad. Para que esto ocurra, los ingenieros que planificaron la obra tuvieron que "esquivar" la depresión El Gualicho extendiendo el recorrido varios kilómetros hacia el este y no hacia el oeste, en dirección un presunto río seco que habría fluido desde Confluencia hasta el Fuerte. De existir este cauce se lo habría tenido muy en cuenta dado que, los estudios para la construcción de esta obra demandaron décadas y no se dejó ninguna opción sin explorar o considerar.
Foto 
Google Earth

¿Cómo pudo evadir un curso de agua natural que corría desde el norte esta orografía tan escabrosa? De haber existido este cauce, las depresiones serían hoy lagos gigantescos, muy profundos, de agua dulce. Pero nada de esto se ve en el terreno. La majestuosa depresión de la salina El Gualicho con su fondo de sal que es utilizada para la industria de producción de Soda Solvay, no ha sido atravesada en tiempos recientes, por  ningún arroyo de aguas permanentes, en dirección norte-sur o noroeste sudeste. Existen, sí; hacia el oeste a más de 100 kilómetros, cursos de agua dulce; el más importante, el arroyo Valcheta.

Este arroyo que a veces transporta tanta agua como un río, nace en la meseta de Somuncurá y corre en dirección norte-noreste, hasta desembocar en una laguna muy grande llamada Curicó, antes de alcanzar el gran bajo del Gualicho.

De sus aguas abrevaban los indígenas y fue refugio recóndito en tiempos de malones o ataques aborígenes. Era tan importante el arroyo como lugar de escondite que, en el transcurso de su campaña al desierto de 1833, el Brigadier General Juan Manuel de Rosas envió al Sargento Mayor Leandro Ibáñez con el baqueano (explorador) Juan León, a atacar las tribus del cacique Cayupán que habitaban la región, objetivo que cumplieron, después de recorrer 500 kilómetros desde Carmen de Patagones. 
El bajo de la Salina del Gualicho a 33 y 74 metros bajo el nivel del mar vista desde las barrancas del sector norte. Se puede observar a lo lejos, la superficie blanca que no es otra cosa que sal la cual se aprovecha para la industria química.
Foto 
Marc Pesaresi

Los afluentes secos que pululan por la región, se los denomina “cañadones” y solo tienen agua, cuando en llueve en las partes altas de las mesetas. El régimen pluvial anual es de unos 200 A 300 milímetros, de modo que el agua es un bien muy escaso que todos los pobladores atesoran.


Algunos sugieren que se ve, en fotografías satelitales, el curso de un río seco. Esto, dicen, es prueba que en el pasado, sí hubo un río fluyendo hasta el Golfo San Matías. Bien, de haber ocurrido algo así, debió ser el el MUY REMOTO pasado, en tiempos que se miden en eras y no siglos.

La idea que existía una cañada o depresión paralela al río Negro que podría servir para canalizar agua dulce hasta San Antonio Oeste la tuvo originalmente, en 1884, el Teniente Coronel del Ejército Argentino Lino Oris de Roa quién sugirió explorar el bajo del Gualicho en busca de alguna pendiente que pudiera canalizar agua dulce hasta la costa.

Luego, en 1889, el ingeniero César Cipolletti haciéndose eco de la propuesta del militar, buscó tal pendiente sin encontrarla. Finalmente, Cipolletti consideró que la salina del Gualicho era un impedimento para cualquier cauce natural ya existente y se inclinó por la construcción de un canal a cielo abierto, cuya traza que es la sigue en la actualidad, el canal Pomona-San Antonio.

6. ¿Desembocó  en tiempos recientes un río en el Golfo San Matías?

No, aún así, la Fundación Delphos afirma todo lo contrario:
El Caballero Rogelio Pujol halló en un antiguo (circa 1780) mapa inglés la segunda salida al mar del Río Negro. Esta tesis la venimos trabajando hace tiempo. La salida sur del Río Negro habría desembocado a la Bahía Sin Fondo o Golfo San Matías justo al sur del Fuerte, convirtiéndolo en una ínsula costera. Esto figura así en muchos otros mapas antiguos. Los actuales habitantes de la zona también recuerdan esta segunda salida”. Y publican el siguiente mapa, sin referencia alguna.
Mapa de un supuesto río desembocando en el Golfo San Matías
Publicado por Delphos

Debemos aclarar, en honor a la verdad, que ningún habitante “de la zona” entre los cuales me incluyo jamás supimos de ningún río que desembocara en la Bahía de San Antonio o en el Golfo San Matías, tampoco los pobladores  pioneros,  a  muchos de los cuales alcancé a conocer en vida.

También es necesario informar, que Delphos cita muy mal el mapa que refiere puesto que le otorga una edad aproximada a 1780 cuando en realidad fue publicado en 1827. Un detalle que corresponde remarcar: Seis años más tarde de publicado el mapa, arribaron a a la zona, tropas pertenecientes a la expedición militar de Rosas, una de cuyas columnas armadas, la de Ibáñez, exploró la zona y recorrió las márgenes del arroyo Valcheta sin encontrar trazo alguno del río con o sin agua, que muestra el mapa que cita Delphos. 


Comparar con el mapa a continuación, que muestra el recorrido de Ibañez hacia el sur, en busca de caciques enemigos.
Recorrido de la columna de Ibáñez hacia el arroyo Valcheta en 1833.
La expedición de Rosas no solo fue militar, sino que contó con participación de la naciente ciencia moderna.
Incluso se involucró Charles  Darwin, padre de la teoría de la evolución,
Quien por entonces recorría el mundo a bordo del HMS Beagle.
Ibáñez no reportó ningún río atravesando las mesetas de la Patagonia Norte,
Desembocando en el Golfo San Matías.
Foto
Wikimedia Commons.


En aquellos días los cartógrafos trabajaban en base a testimonios y relevamientos topográficos la mayoría de las veces realizados por navegantes y exploradores (rara vez en forma personal) Tal vez Finley, al dibujar su mapa, tuvo en cuenta otros anteriores que mostraban un supuesto curso de agua desembocando en la Bahía de San Antonio, tal como se ve, en un mapa más antiguo, correspondiente a 1796. 

Si tuviéramos que tomar como ciertos estos mapas, tendríamos que desestimar al Fuerte como ínsula puesto que, el supuesto río hubiera alcanzado el mar 45 kilómetros más al norte. A continuación el mapa de Finley, correctamente citado comparado con otros anteriores muchos más antiguos pero que comenten el mismo error. Dibujar un río donde nunca lo hubo.
América del Sur 
por 
Anthony Finley
Filadelfia, USA
1827 
(no circa 1780 como afirma Delphos)
Gentileza 
David Rumsey Map Collection
En este mapa se ve un río desembocando a la altura de Las Grutas. Obsérvese el error cartográfico que asigna el nombre Cusu (Currú) Leuvú al río Limay cuando en realidad este nombre era con el cuál los indios de la región, identificaban  al río Negro. El lago Tehuel no existe. Y el que hoy se ve en los mapas modernos, llamado Lago Pellegrini es artificial, creado a partir de los años 70 cuando se construyeron grandes represas en los ríos de la región.

América del Sur
por
Playfair
Londres, Inglaterra
1814
Gentileza 
David Rumsey Map Collection
En este otro mapa se menciona erróneamente una vez más al lago Tehuel y se muestra una inexistente mesopotamia llamada Chahalge. ¿Acaso vamos a tomar en serio un supuesto río desembocando esta vez, en la Bahía de San Antonio y no, a una región entre ríos que tampoco existe? O las dos o ninguna. Ambas presunciones, lago y río desembocando en la bahía de San Antonio son errores cartográficos de la época.


América del Sur
por
John Reid y W. Winterbotham
Nueva York
USA
1796
Gentileza 
David Rumsey Map Collection
Otra vez un río desembocando en la Bahía de San Antonio o en el Golfo San Matías al que se llamaba por entonces, bahía "sin fondo". Para cuando se confeccionó este mapa, los españoles ya habían penetrado en la bahía de San Antonio y explorado los alrededores pero no lo suficiente como para lograr un revelamiento topográfico importante del área. No hubo cartografía exacta de esta parte de Argentina hasta principios del siglo 20 como lo demuestra el hecho que, los primeros habitantes de San Antonio Oeste debieron explorar ellos mismos las rías de la bahía, como narran los cronistas Lefevbre como Izco, porque se carecía de mapas correctos.

En los tres mapas, las inexactitudes geográficas son notables y están en concordancia con el saber cartográfico de la época. La pregunta que se debe responder aquí es ¿por qué se muestra un río desembocando en Las Grutas, la Bahía de San Antonio o en el Golfo San Matías si nunca lo hubo? 


Se sabe que el bergantín español "Nuestra Señora del Carmen" al mando del capitán José Ignacio Goycoechea por entonces integrante de la expedición a los mares australes al mando de Juan de la Piedra, alcanzó a llegar hasta las inmediaciones de la Punta Villarino el 9  de enero de 1779. Hasta la fecha, todas las referencias a esta parte del Mar Argentino eran poco menos que míticas.

Goycoechea desembarcó un contingente, según Lefebvre, por "los 41º y medio de latitud". El lugar es peligroso para las embarcaciones. Exactamente en Latitud 41º03'15''S, Longitud 65º07'15''W, existe una gran roca sumergida cuya cima alcanza en bajamar, 1,8 metros de profundidad, a menos de 2 millas de la cosa. (Quién esto escribe recuerda que, en primavera de 1984, estando al timón del pesquero Don Valentín, navegando desde el sur rumbo norte, se le ocurrió acercarse a la costa para apreciar mejor los detalles de la misma y del Fuerte, ya que el espectáculo era hermoso a la vista, actitud que motivó una fuerte reprimenda de parte del patrón Rodríguez, quién argumento la existencia de una "piedra" enorme en esa zona. De inmediato me ordenó ganar profundidad para alejar el barco de la costa). 


Este grupo exploró los alrededores en busca de agua sobre todo sin hallarla, aunque si mucha leña y aves en grandes cantidades y sobre todo, la elevación del cerro Fuerte ya que la tenían a la vista hacia su izquierda lo mismo que el personal que permaneció embarcado. Esta gente regresó y comentó que se habían encontrado con otra bahía de grandes proporciones hacia el norte, muy abrigada, ideal para establecer un puerto. Interesado Juan de la Piedra, comisionó al Teniente Pedro García (notable militar especializado en ingeniería y geógrafo de origen español) quien encontró la entrada de la bahía aunque le costó mucho ingresar debido a los bancos de arenas que aún existen y son vitales para "calefaccionar" (2) el agua de esta parte del mar. El 17 de enero,  finalmente García logra alcanzar el interior de la bahía, la que bautiza de San Antonio en honor a San Antonio Abad. Esta expedición fue la primera de la corona española, en arribar a las costas sanantoniense.

Teniente Pedro García
1758-1833
El primer europeo en ingresar a la Bahía de San Antonio en el verano de 1779
Foto
Gentileza
Wikimedia Commons


Ahora bien: quienes hemos navegado sabemos que, la primera altura de las sierras de San Antonio en verse desde el Golfo San Matías bordeando la costa desde el este, sureste, es el cerro Dirección con sus tres picachos y no, el fuerte Argentino, aún con calima fata morgana, un espejismo este último, que tiene la virtud de elevar la costa al doble de lo que realmente es. El dato es importante, porque es lo que debieron ver los primeros navegantes de estas aguas que singlaban desde el norte dando la vuelta a lo que hoy es la costa rionegrina. 

Una vez dentro de la bahía, hacia el noroeste, se observa la entrada de dos rías, que se llenan y vacían en el reflujo de las mareas de 9 metros. Estos cursos de agua, visto desde las mesetas de las hoy llamada sierras de San Antonio o bien, desde las alturas del cerro Dirección (el más alto de la costa) o del monte Rivadavia, por cuyas inmediaciones se especula que pasó Musters, a la distancia parece semejar ríos sobre todo si están llenas por el mar. ¿Es posible que estas rías hicieran creer a los primeros exploradores que estaban en presencia de algún río? Seguro que sí.
Ría o "marea" de San Antonio Oeste vista desde el noreste. 
También llamada "Saco del Oeste"
Aquí con pleamar. Obsérvese la cantidad de agua que ingresa desde el mar.
Desde las sierras del oeste, a la distancia, semeja un río.
Foto
Marc Pesaresi

Como se sabe que la zona fue depredada por pescadores no españoles, sobre todo ingleses y holandeses y más tarde norteamericanos, se puede especular que, en el transcurso de sus correrías desembarcaron para faenar lobos marinos, pingüinos, ñanduces, maras y guanacos, construyendo campamentos fortificados temporales. ¿Acaso iban a desechar una altura como el cerro el Fuerte para establecerse? Claro que no. Ahora, bien, si esta gente caminaron por la costa rumbo al norte en busca de los frutos del país, habrán divisado la ría de San Antonio y apuntarla en las bitácora como un río más a explorar en algún momento. Estos datos, sin cotejar, pasaron de boca en boca, mano en mano como se acostumbraba entonces y así se propagó el error cartográfico. Obsérvese que recién se elimina este dato, con el aporte de Martín de Moussy cuyo mapa publicamos a continuación.
Carta de la Confederación Argentina
por
Martín de Moussy
París, Francia
1873
 Gentileza 
David Rumsey Map Collection
¿Acaso hubo un río caudaloso desembocando en la bahía de San Antonio que, en algún momento entre 1820 y 1879, quedó seco? 
Sin duda que los mapas fueron mal confeccionados y los errores superaron los aciertos que prevalecieron, hasta la llegada de la moderna cartografía. Nunca hubo un río desembocando en San Antonio Oeste

El mapa de Moussy tiene la particularidad de mencionar un "ancient Fort" (1) o fuerte antiguo, precisamente donde se ubica el cerro Fuerte Argentino además de mencionar una probable ubicación de la mítica ciudad de los Césares (2) y otro establecimiento fundado durante la expedición colonizadora de Juan de la Piedra.


El cerro Fuerte sin duda debió ser considerado para la fundación de una localidad. De hecho, parece ser que Juan de la Piedra lo tuvo muy en cuenta en 1779 para construir en su cima un poblado. Si no ocurrió fue por dos motivos: falta de agua y la corriente marina que arrastró a las embarcaciones hacia el sur. La altura permite acceder trepando pero sus acantilados bien que forman una muralla natural que se puede aprovechar a la hora de crear defensas fortificadas. La locación 3 del mapa, existió, se llamó San José de la Candelaria, y fue abandonada por los españoles debido a disensiones entres los líderes de la expedición. 


En cuanto a la ciudad de los  Césares, por entonces no existía siquiera Viedma, la cuál fue fundada en abril de ese mismo año, mucho menos se puede llegar a pensar que gente indígena o europea construyeron ciudades en la estepa patagónica de las cuales hoy, no tenemos siquiera cimientos. Es una fantasía o licencia del creador del mapa que decidió grabar la probable ubicación de la ciudad que por entonces, era también buscada por los Jesuitas provenientes desde Chile, quienes nunca encontraron ruinas precolombinas o estructuras europeas en el norte de la Patagonia.

Por último, no se observa en la bahía ni en el golfo, indicios de grandes derrames sedimentarios mar adentro, que indiquen existencia de un curso de agua importante que haya secado recientemente. Como bien se sabe, cada río arrastra sedimentos que los va depositando en la desembocadura formando barras. Este fenómeno se ve en la desembocadura del río Negro, aproximadamente 190 kilómetros al este y, en el ingreso a la bahía de San Antonio, arenales que se agrupan en bancos productos de las grandes mareas de la región. Nada de eso se ve en inmediaciones del Fuerte excepto en la bahía pero, cuyo origen lo determina el fluir de las mareas y no, por acción de algún río desaparecido en tiempos de los templarios. Solo imaginar que el Fuerte pudo ser una isla y que el mar retrocedió a partir de octubre de 1307, que marca el final injusto si se quiere, de la orden del Temple, parece una suposición arriesgada.

7. ¿Qué edad tiene el Fuerte?

Valeria A. Reichler, del Departamento de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) (3), citando a Reichler (1989) y Reichler y Camacho (1991) quienes realizaron estudios bioestratigráficos del terciario marino entre los Cerros Fuerte y de sus equivalentes del Gran Bajo del Gualicho, sugieren una edad entre el Oligoceno y el Mioceno, entre 30 a 20 millones de  años de antigüedad. Esta etapa se caracterizó  por una importante extinción de animales, por ejemplo, sucumbieron todos los titanotheres, animales parecidos a los actuales rinocerontes, entre otros.

8. ¿Fue el Fuerte Argentino una isla?


Roberto Kokot, Jorge Codgnotto y Manuela Elissondo (4), del departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sugieren que, desde hace unos 18.000 años a la fecha, la Tierra tenía una temperatura entre 5º y 10º C mas baja que la actual. Este periodo frío permitió la expansión de glaciares a la par que el nivel del mar descendía unos 120 metros aproximadamente.

Sin bien por la tectónica de placas, la costa el Pacífico sudamericana se hunde y la del Atlántico sube, esto incremento no es sustancial como para llegar a suponer que, hace 700 años atrás, el mar rodeaba al Fuerte convirtiéndolo en isla. Por el contrario, a contrapelo de los que muchos suponen, el aumento del mar se viene registrando desde hace 250 años previendose un ascenso entre 0.09 a 0.88 metros.

En resúmen, refieren los autores, hace “3000 años el mar ascendió un promedio de 0,1-0,2 mm/año, y desde 1900 entre 1 y 2 mm/ año. Para la costa argentina, pueden tomarse datos del mareógrafo de Buenos Aires, con valores entre 1905 y 1987, que dan una tendencia al ascenso del nivel del mar de 1,6 mm/año Este valor es estadísticamente significativo con un 95% de confiabilidad. Los datos disponibles muestran que en el año 1995 los valores de ascenso del nivel del mar local coincidían aproximadamente con las tendencias globales”. En síntesis, el mar sube, no baja ni ha bajado en tiempos relativamente recientes. 

¿Quienes pudieron acampar en el Fuerte?

Aparte de la presencia de los tehuelches y grupos de la confederación Mapuche, el registro histórico nos dice que la costa patagónica era asiduamente visitada por toda suerte de personajes ávidos de lucro en naves piratas, comerciales y de guerra. En aquellos días, las costas rionegrinas poseían una invaluable riqueza en pieles de lobos marinos y aceite de ballenas –estos cetáceos antes de ser casi exterminados visitaban el Golfo San Matías y la Bahía de San Antonio tal como han comenzado a hacerlo de nuevo a partir del 2004- que interesaban a los europeos para su matanza, faenado y comercialización. Todas estas visitas eran bien conocidas por los aborígenes quienes -en no pocas ocasiones- intercambiaban productos con los visitantes. De haber algún resto de presencia europea en el Fuerte Argentino, es más probable que se deba tal vez, a un campamento de loberos y balleneros que de Templarios o proto templarios. No obstante, conviene profundizar la investigación pero con métodos científicos.
La Bahía de San Antonio hacia el oeste vista desde Punta Villarino, sede del moderno puerto de aguas profundas de San Antonio Este 
Foto
Marcelo Pesaresi


¿Cómo se llega al Fuerte Argentino?

En verano se puede consultar como llegar a destino en la oficina de Turismo de Las Grutas. Solicite folletería y averigüe por el régimen de mareas. Recuerde que en esta parte del mundo suben 9 metros. Mucha gente, haciendo caso omiso a las advertencias, perdieron sus vehículos al ser atrapados por el mar. Sea prudente. El agua dulce es prioridad A pesar que se trata de la Patagonia, en los meses de verano las temperaturas sobre todo en enero y febrero, alcanzan 45 grados centígrados. En terreno es desértico y no hay sombras. Tenga en cuenta estos detalles si decide viajar hacia la aventura.

Desde el balneario Las Grutas, se viaja hacia el sudoeste por un camino de ripio "o de los pulperos", una antigua huella que en el pasado, comunicaba a los aislados campamentos de los mariscadores del lugar. A mitad de trayecto, el recorrido se hace sobre la misma playa o bien, por huellas precarias bastante deterioradas.

En el trayecto, de unos 45 kilómetros, se deben atravesar playas, arenales, terrenos fragosos, mientras van quedando atrás algunos sitios de relevancia para el turista, llamados: piedras coloradas, el cañadón de las ostras y el sótano.

INSISTO, lleve mucha agua, alimentos, todo lo necesario para acampar por el tiempo que sea necesario. Si no dispone de vehículo propio, puede contratar los servicios de Desert Track (empresa que hace del mito templario un motivo para incursionar por la costa del Golfo San Matías)  y Tritón turismo.

Frente al único Casino de Las Grutas opera una empresa
de Turismo Aventura que lleva contingentes hacia el cerro Fuerte Argentino
Foto
Marc Pesaresi

Algunos de los vehículos de Desert Track
Que acarrean turistas hacia el cerro El Fuerte
Foto
Marc Pesaresi

Conviene viajar en vehículos todo terreno o bien, lo suficientemente robustos como para soportar un camino duro. Supe de unos valientes que se atrevieron con un Fiat 600 y llegaron. Pero se trataba de gente acostumbrada a la aventura, muy capaz de superar cualquier obstáculo. No todos pueden reunir un bagaje de experiencia, como para arriesgar que quedarse detenidos en algún obstáculo del trayecto. Recuerde que debe estar atento al régimen de subida y bajada de las mareas, ya que parte del viaje se realiza bordeando la costa, sobre una playa de piedra.
El autor de este artículo
en
El Sótano
Foto
Marc Pesaresi

Vale la pena la aventura aunque una vez en destino, no se encuentre un "castillo" templario sino una orografía preciosa que invita a disfrutar de un día de aventuras por la desértica costa patagónica.


Epílogo


Nunca hubo Templarios en Fuerte Argentino, en las costas de la Patagonia, a menos que se demuestre lo contrario. Por el momento, la creencia es explotada por el turismo aventura y algunas personas con ideas místicas de índole esotéricas. La Patagonia, por su aura de leyendas que se nutre de paisajes inmensos, caracterizados por ventosas soledades, mesetas desérticas; cordilleras tapizadas de bosques, lagos, ríos y cascadas,  donde el imaginario aborigen creyó encontrar seres fabulosos y deidades buenas y malas, parece despertar en el imaginario colectivo, toda suerte de historias algunas surgidas de hechos reales y otras, productos de sueños quiméricos de personas que buscaron y buscan, trascendencia espiritual.
Cavernas, Secretos y Misterios 
Las Grutas
Foto
Marcelo Pesaresi

A pesar de ser un área abundantemente abordada por científicos que buscan desentrañar sus misterios, esta parte del mundo resiste y bien, al racionalismo cientificista, constituyéndose en una especie de gran reserva natural metafísica que inspira ese tipo de creencias místicas tanto aborígenes como esotéricas. 
Las cavernas siempre atrajeron al hombre
Las Grutas - Patagonia Argentina
Foto
Marc Pesaresi

En un ambiente rico en leyendas, no es de extrañar que surgiera un sistema de creencias que presenta al Santo Grial, como  motivo de búsqueda y realización espiritual, algo  que miles de personas desean para involucrarse con lo trascendente.

(C) Marcelo Pesaresi


(1) Jacques de Mahieu, según el periodista Uki Goñi, fue uno de los primeros nazis en refugiarse en Argentina. Nacionalizado argentino, trabajo como ideólogo del Movimiento Justicialista por muchos años a la par que desarrollaba su pasión, por la búsqueda de vestigios europeos pre colombinos en Sudamérica.
(2) Durante mucho tiempo se argumentó, que las cálidas temperaturas que tiene el agua de mar en los balnearios aledaños a la Bahía de San Antonio, se debía a una supuesta corriente de agua cálidas, que llegaba desde Brasil. Hoy se sabe que, los tres bancos de arena que se encuentran en la entrada a la bahía, llamados Lobo, Paliza y Reparo, durante las amplias bajamares de nueve metros, quedan al descubierto calentándose sus arenas bajo los rayos del sol estival, calor que al subir el mar, transfieren logrando mitigar la frialdad del Atlántico Sur. De ahí que muchos no aprueban que se drague la entrada al Puerto de Aguas Profundas de San Antonio Este, en la  Punta Villarino ni al muelle de la planta química de Alpat en Punta Delgado, precisamente para no afectar estos bancos que calefacionan el agua que tanto atrae al turismo.
(3) Reichler, Valeria A.: Estratigrafía y paleontología del Cenozoico marino del Gran Bajo y Salinas del Gualicho, Argentina y descripción de 17 especies nuevas; Departamento de Ciencias Exactas y Naturales; Universidad de Buenos Aires; Revista Geológica de Chile; Enero 2010.-
(4) Kokot, R. Roberto; Codignotto, Jorge O. y Elissondo, Manuela: Vulnerabilidad al ascenso del nivel del mar en la Costa de la Provincia de Río Negro; Asociación Geológica Argentina; Departamento de Ciencias Geológicas; UBA; Buenos Aires; Argentina; 2004.-


Bibliografía consultada

Adissone, Romualdo: Estudio de la Geografía Humana; Buenos Aires; Argentina;1932.-
Bonuccelli; Brunello: Así se hizo Las Grutas; Gráfica El Canal; San Antonio Oeste; Río Negro; Argentina; 1995.-
Bove, Giácomo: Expedición a la Patagonia. Un viaje a las Tierras y Mares australes (1881-1882); Ediciones Continente; Buenos Aires; Argentina; 2005.-
Chrismar Ediciones: Río Negro, Pasado y Presente; Buenos Aires; Argentina; 1981.-
Cirlot, Victoria: Perlesvaus o El Alto Libro del Graal; Ediciones Siruela S.A.; España; 2000.-
De Angelis, Pedro: La ciudad encantada de la Patagonia. La ciudad de los Césares; Ediciones Continente; Buenos Aires; Argentina; 2005.-
De Moussy; Martin: Description Geographique et Statistique de la Confederation Argentine; París; Francia; 1860. Vol I; II y III Atlas.-
De Olivares, Miguel: Los Jesuitas en la Patagonia. Las Misiones en la Araucanía  y el Nahuelhuapi (1593-1736); Ediciones Continente; Buenos Aires; Argentina; 2005.-
Diario ABC; Madrid; España; 18/05/2010) Los rayos globulares; un misterio científico sin resolver.-
Guerrero; Ramón Máximo: Antecedentes e Investigaciones Históricas de la Fundación de San Antonio Oeste; Edición del Autor; Viedma; Río Negro; 1970.-
Izco; Héctor Juan: San Antonio Oeste y el Mar. Origen y Destino: Talleres Gráficos Provincia de Río Negro; Argentina; 1996.-
Kokot, R. Roberto; Codignotto, Jorge O. y Elissondo, Manuela: Vulnerabilidad al ascenso del nivel del mar en la Costa de la Provincia de Río Negro; Asociación Geológica Argentina; Departamento de Ciencias Geológicas; UBA; Buenos Aires; Argentina; 2004.-
Lefebvre; René Henry: Mi querido Puerto San Antonio; Edición del Autor; Viedma; Río Negro; 1976.-
Losada; Juan Carlos: Mitos Templarios. Falsas historias sobre la orden. Dossier Como se manipuló su drama; Biblioteca Digital .
Reichler, Valeria A.: Estratigrafía y paleontología del Cenozoico marino del Gran Bajo y Salinas del Gualicho, Argentina y descripción de 17 especies nuevas; Departamento de Ciencias Exactas y Naturales; Universidad de Buenos Aires; Revista Geológica de Chile; Enero 2010.-
Revista: Pueblos y Fronteras de la Patagonia Andina; Nº 7; Año 2007; "El viaje de la Fragata San Antonio en 1745".-
Revista: Todo es Historia; Nº 447; Abril 2007; "Mitos Patagónicos".-
Revista: Todo es Historia; Nº 489; Abril 2008; "Indígenas Hechiceras".-
Pierrotti, Nelson: La exploración de África en los textos egipcios. De Sahure a Neco II; Edición digital cortesía del autor para Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; Alicante; España; 2007.-
Ruffini, Martha; Masera, Ricardo Freddy (Coordinadores de Varios Autores): Horizontes en Perspectiva. Contribuciones para la Historia de Río Negro 1884-1955; Vol I; Fundación Ameghino; Viedma; Río Negro; 2007.-
Vapnarsky; Cesar A.: Pueblos del Norte de la Patagonia; Editorial de la Patagonia; Centro de Estudios Urbanos; Buenos Aires; Argentina; 1983.-
Verbitsky, Horacio; Tempone, Mario: Canal Pomona - San Antonio Oeste; Provincia de Río Negro; 1972.-






2 comentarios:

TULIPAN I.R.G dijo...

Muy interesante la exposición y documentación.
Un tema a debatir por los entendidos.
El Santo grial, todo un enigma.

pd (se te olvido una foto de los pulpitos).

MARC dijo...

JAJA, si, debí subir unas fotos de pulpitos templarios jaja, besos Tuli!!!